Hoy partimos bien temprano desde Oamaruhacia Timaru. No es que estuviéramos muy interesados en visitar este lugar. Más bien se trataba de hacer una parada técnica para descansar antes de continuar nuestra ruta hasta Christchurch. Pero en cualquier caso, al final resultó ser un lugar que nos gustó. Muy tranquilo. Se respiraba mucha paz en el ambiente y lo mejor es que justo delante de la playa, se podía hacer free camping. Desde la campervan vimos un anochecer y un amanecer espectaculares. ¿Nos acompañas?
Anteriormente…
El día anterior visitábamos Oamaru y repetíamos pingüinos en la Busy Beach. Este rincón de Nueva Zelanda nos había encantado. Si todavía no la has leído, te dejamos la entrada completa en este link 👇👇👇
Timaru es una localidad pequeña pero con mucho ambiente. La calle principal está llena de tiendecitas, bares y cafeterias. Visitamos un poco la zona centro y cuando empezó a oscurecer nos fuimos hasta la playa donde teníamos la campervan aparcada.
Free camping en Timaru
De camino a Christchurch, paramos primero en este agradable lugar. Fuimos a visitar un poco la zona. El pueblo en sí, no tenía mucha cosa. Era muy pequeño aunque con mucho encanto. Lo más importante es que se podía hacer free camping y además tenía una costa espectacular que, por supuesto, fuimos a visitar. Era super agradable pasear por ella, sin tener en cuenta el frío que hacía aquel día…
La zona de free camping estaba justo delante de la playa y era un lugar super agradable! Paz y tranquilidad en cualquier rincón de NZ.
Vistas desde la campervan
Al principio estábamos solos y la verdad que como la zona estaba un poco apartada de todo, agradecimos que vineran otra pareja con una campervan…ellos pensaron lo mismo. Además, la zona estaba perfectamente acondicionada. Justo en la zona de free camping había baños públicos y vestidores (impecables). Para encontrar la zona, seguimos las instrucciones de la guía Lonely Planet, aunque era muy fácil.
Siguiente etapa…
Al día siguiente, continuamos nuestra ruta hacia Christchurch. Llegamos a la capital y nos encontramos una ciudad desolada debido a los últimos terremotos. Casa destruidas, edificios emblemáticos con andamios y muchos solares vacíos donde antes habían edificios. No te pierdas las primeras impresiones de Christchurch en esta entrada 👇👇👇
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Este día, lo dedicamos a pasear por Oamaru, una ciudad de estilo colonial. También volvimos a la Busy Beach Road para ver de nuevo a los pingüinos. Queríamos aprovechar todo lo posible. No te pierdas el relato de este día!
Anteriormente…
El día anterior en Oamaru había sido muy intenso. Después de varios intentos y muchas ganas de ver pingüinos, por fin lo conseguimos. En Busy Beach disfrutamos de la presencia de yellow-eyed-penguin y en la Blue Penguin Colony en Oamaru vimos de cerca como cientos de blue penguins regresaban a sus nidos después de pasar todo el día en el mar. MUY EMOCIONANTE. Si todavía no la has leído, te dejamos en link de la entrada del día anterior. ¡No te la pierdas!
Por la mañana, paseamos por la localidad de Oamaru. Oamaru es un pequeño pueblo de estilo victoriano. Uno de los pocos lugares con edificios históricos que encontramos en Nueva Zelanda. Nuestra visita coincidió con una feria de productos locales. Aprovechamos para probar algunos platos de comida. Pasamos la mañana tranquilamente y al mediodía pusimos rumbo de nuevo hacía Busy Beach. Queríamos ver otra vez a los preciosos Yellow-Eyed- Penguin.
Oamaru, Nueva Zelanda -ViatgeLovers.comEs un pueblo muy tranquiloEn este trenecito fue donde vimos algo de vida humana en la ciudad.
Busy Beach
Cuando llegamos a la Busy Beach, aparcamos en el estacionamiento y preparamos allí la comida. Comimos tan plácidamente y bajamos un rato a la playa a pasear antes de que salieran los pingüinos. En la bajada hay un cartel donde se explica que está prohibido bajar a la playa a partir de las 3 de la tarde. Es un lugar realmente precioso. Nos encontramos con alguna foca que estaba haciendo la siesta.
Playa de Busy Beach. Nos encantaba.Vistas desde el mirador.
Esperamos un rato y nos fuimos directos al mirador. Esta vez los yellow-eyed-penguin tardaron más en salir. Hasta las 16h más o menos, no salió el primer pingüino. Pudimos hacer más fotos, ya que el día anterior nos había pillado un poco desprevenidos. Nos encantaban!!
Sin duda, lo que más nos gustó de Nueva Zelanda fue poder ver a los animales en libertad (creo que ya lo hemos dicho alguna vez antes…jajjaja). En especial, este tipo de animales que son tan complicados de ver!
Volvimos a hacer noche en Oamaru.
Una parejita. Sería la misma que la del día anterior?Eran preciosos!
Siguiente etapa…
Al día siguiente nos íbamos hasta Timaru. Empezaba la última etapa de nuestro viaje. No te pierdas todo lo queNueva Zelanda todavía tenía por ofrecer!
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Hoy volvíamos a la carretera. Emprendíamos ruta para ver las Moeraki Boulders. Unas rocas moldeadas por la fuerza del mar que han acabado adoptando una forma completamente redonda. Las Moeraki Boulders nos fascinaron! Continuamos hasta Oamaru donde hicimos noche, esta vez en camping. No te pierdas todos los detalles de esta día!
Anteriormente…
El día anterior, volvimos a la Peninsula de Otago y a Sandlfy beach sin posibilidad de ver ni un solo pingüino debido al fortísimo viento. Pero ya sabíamos que el tiempo en New Zealand podía cambiar de un momento a otro. Si todavía no la has leído, te dejamos el enlace de la entrada del día anterior. ¡No te la pierdas!
Viendo el panorama meteorológico, desistimos de quedarnos más tiempo en Dunedin porque los pingüinos deberían estar bien lejos de la playa con este tiempo. Empezamos ruta hacia Moeraki. Por la carretera, veíamos como el mal tiempo se quedaba en Dunedin y empezaba a lucir el Sol. Qué ganas teníamos!
Recorrido:
Dunedin- Moeraki: 76 km
Primera parada: Moeraki Boulders
Esta parada es imprescindible! No nos pensábamos que fuera una visita tan interesante!
Las Moeraki Boulders son estas curiosísimas bolas gigantes hechas de sedimentos minerales. Se encuentran escampadas por toda la costa. La mayoría están enteras, pero también se pueden ver algunas partidas y en el interior se puede apreciar perfectamente su composición. Podéis encontrar más información sobre estos sedimentos en esta web. Nueva Zelandano dejaba de sorprendernos ni un solo segundo.
Moeraki boulders, Nueva Zelanda -ViatgeLovers.comMoeraki boulders, Nueva Zelanda -ViatgeLovers.comMoeraki boulders, Nueva Zelanda -ViatgeLovers.comEl interior de las Moeraki boulders.Por el camino, nos encontramos con estos adorables animales.
Segunda Parada: Moeraki Village
La siguiente parada de nuestro día de ruta fue Moeraki Village. El objetivo principal era ver pingüinos en la playa del pueblo. Moeraki village es un pueblo diminuto de pescadores. Habíamos leído que cuando empieza a caer el sol, los blue penguins vuelven a sus nidos en la playa. Había carteles por todo el pueblo pidiendo precaución para no dañar a los blue penguins. En especial para que no los atropelles y también avisando para que mires debajo del coche antes de arrancar donde se suelen esconder.
Comimos allí mismo en un pequeño rinconcito de la costa donde, por cierto, nos encontramos con más focas descansando. New Zealand es territorio de focas y nos encantaba!
Sueño profundo!No recordamos exactamente la localización de esta playa, pero te encontrabas maravillas como esta a lo largo de la carretera.
Muy animados, recorrimos un sendero señalizado y subimos a hasta un acantilado desde donde se podía apreciar toda la playa. Allí esperamos un buen rato. Los Blue Penguins salen del agua y vuelven a sus nidos cuando cae el sol. Nosotros estuvimos esperando, el problema fue que no teníamos linternas, ni nada para iluminar el camino a la vuelta. Así que antes de que fuera oscuro del todo, volvimos. El sendero por el que habíamos ido era bastante complicado de recorrer sin iluminación. Otro fracaso a la lista. De momento, nada de pingüinos.
Aquí era donde tendríamos que haber esperado un poquito más para ver pingüinos…Lo que sí que vimos fueron focas como esta!
Oamaru
Continuamos por la carretera hasta llegar a Oamaru. Dormimos en un camping Top10 ($46) carísimo como todos los top10. No valía nada la pena. Pero necesitábamos electricidad para la campervan.
Siguiente etapa…
A pesar de los fracasos para ver pingüinos, nosotros no desistimos. En Oamaruteníamos una nueva oportunidad! A ver si teníamos suerte al día siguiente…No te pierdas toda la entrada en el siguiente link!
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Este fue uno de los días más complicados. Solo levantarnos, nos encontramos con todo nevado y vientos huracanados que convertían el simple hecho de andar en misión imposible. A pesar de ello, estábamos decididos a ver pingüinos como fuera. Esperamos un rato y empezamos a conducir muy poco a poco hasta la península de Otago. Llegamos con MUCHÍSIMA dificultad al Centre Royal Albatros, donde se podía visitar una colonia de blue penguins. Te contamos todos los detalles en esta entrada. ¿Nos acompañas?
Anteriormente…
El día anterior llegábamos a Dunedin en medio de fuertes rachas de viento. Después de informarnos en el I-Site, visitamos tranquilamente la ciudad. Por la noche, hicimos free camping en una de las zonas autorizadas. Si todavía no la has leído, te dejamos la entrada completa en el siguiente enlace 👇👇👇
Después de pasar toda la noche en vela escuchando los vientos huracanados, nos despertamos y…SORPRESA! Todo nevado!
Por suerte, no debe haber un país más eficiente que Nueva Zelanda y ya estaban limpiando todas las calles. En pocos minutos, las carreteras estaban impecables. Solo tuvimos que limpiar los cristales de la campervan y no hizo falta ni que pusiéramos las cadenas (a parte de que no recordábamos como se ponían…cuando nos lo explicaronteníamos un jetlag enorme y estábamos medio zombies).
Nieve y MUCHO FRÍO!¿Hemos dicho ya que hacía frío?
Otago Peninsula: pingüinos y albatros reales.
Royal Albatros Conservation Centre
Después de quitar la nieve de los cristales de la campervan pusimos rumbo a la península de Otago. La idea era llegar hasta el Royal Albatros Conservation Centre. En este centro, a parte de organizar salidas para observar a albatros reales, también tenían una especie de gradas desde donde se podía ver una colonia de pingüinos cuando volvían a la playa al anochecer.
Fortísimo viento en Otago Peninsula
Llegar hasta el centro ya fue toda una odisea. La carretera transcurre al borde del precipicio y el centro se encuentra en la parte más alta de la península de Otago. Con deciros que en algunos tramos no pasábamos de 10km/hora… Las rachas de viento más fuerte se concentraban justo donde se encontraba el Royal Albatros Conservation Centre.
Una vez llegamos a Otago Peninsula, aparcamos la campervan en el Royal Albatros Conservation Centre y no podíamos salir del vehículo. Era imposible abrir la puerta con el viento que hacía. Nos quedamos allí encerrados mientras la campervan se balanceaba de un lado a otro. Nos mirábamos con otra campervan que teníamos aparcada justo al lado. Estábamos flipando.
Finalmente, vimos que unos se atrevieron a salir y nos animamos. Era imposible avanzar (al menos para mi, suerte que Jordi me iba empujando). Desde dentro del centro nos vieron, nos abrieron las puertas y nos vinieron a «rescatar».
¿Veríamos pingüinos en la Península de Otago?
Viendo el panorama, ya nos imaginábamos la respuesta, pero preguntamos por si a caso (no íbamos a perder la esperanza tan pronto!). Evidentemente, nos dijeron que hoy no iban a organizar NADA porque daban muy mala previsión meteorológica. Que desilusión. Le preguntamos también por la Sandlfy Beach donde también se pueden ver. Nos dijeron que ni se nos ocurriera ir conduciendo hasta allí con el viento que hacía. Y que además, con este tiempo los pingüinos no vuelven a los nidos. No les hicimos caso, ya os hacemos spoiler.
Volvimos a la campervan y nos quedamos allí encerrados hasta que “dio la sensación” que el viento había parado un poco. Salimos y visitamos los alrededores aunque con el viento era muy complicado.
El viento en Otago Peninsula, Nueva Zelanda -ViatgeLovers.comA pesar del viento salimos a visitar los alrededores del centro en Otago Peninsula, Nueva Zelanda -ViatgeLovers.comLas vistas eran preciosas!Y el color del agua también!Vistas desde la carretera que recorrer la península de Otago.
Sandfly Beach: tormenta de granizo por el camino
Retomamos la marcha y paramos en un lugar tranquilo para prepararnos la comida. Después, tuvimos otra vez la sensación que mejoraba el tiempo…MENTIRA. Así que nos arriesgamos y empezamos el camino hacía la Sandfly Beach para ver (QUE ILUSOS) pingüinos.
A los pocos minutos de emprender la ruta, ya nos estábamos arrepintiendo. El camino era más que complicado de por si. La carretera está en muy mal estado. Y, si con el viento no teníamos suficiente empezó a caer una granizada espectacular. Tuvimos que parar en medio de la carretera sin ver absolutamente nada. En pocos segundos, la carretera se quedó completamente blanca y nuestra campervan bastante abollada.
De camino a Sandfly Beach nos sorprendió una impresionante granizada.
Después de unos momentos de «pánico», como estábamos tan cerca, continuamos un poco más. Por fin llegamos. Casi no se podía ni andar, lo pasamos bastante mal. Solo pudimos salir del coche y andar unos pocos metros. Eso si el PAISAJE era imponente. Para ver a los pingüinos había un camino que bajaba hasta la playa. Nosotros estábamos arriba del todo del acantilado. Por supuesto, ni se nos ocurrió bajar porque a duras penas nos aguantábamos de pie. Por supuesto, no había ni un pingüino.
Impresionantes vistas de Sandfly Bay.Una lástima no haber podido bajar a la playa por culpa del viento.
De vuelta a Dunedin
Hoy estábamos un poco decepcionados…pero no nos rendíamos. Volvimos al parking de la estación a pasar la última noche y esperar que pasara un poco el temporal. A ver que otra sorpresa meteorológica nos esperaba al día siguiente…
Siguiente etapa…
Al día siguiente volveríamos a probar suerte. Estábamos deseando ver pingüinos y nos íbamos a rendir tan fácilmente. Después de volver a la península de Otago, pusimos rumbo a Moreaki donde conocimos otra rareza de Nueva Zelanda. Unas rocas gigantes redondas como una pelota. La aventura no terminaba y todavía nos esperaban más sorpresas. No te pierdas toda la entrada en el siguiente enlace!
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El día de hoy iba a estar marcado por el fuerte viento. Llegamos a Dunedin parando en varias ocasiones por culpa de las fuertes rachas de viento. El tiempo en Dunedin lo dedicamos a pasear tranquilamente por la ciudad y a descansar un poquito de tanta ruta. Nuestro objetivo era ver una colonia de pingüinos pero el viento que soplaba tan extremadamente fuerte nos puso las cosas un poco complicadas. Te lo contamos todo en esta entrada. ¿Nos acompañas?
Anteriormente…
Los días en Te Anau habían sido intensos. Milford Sound nos había encantado pero todavía nos había gustado más la excursión a las Glowworm caves (la cueva de luciérnagas). El día anterior habíamos recorrido en barca los fiordos de Milford Sound. Si todavía no la has leído, te contamos todos los detalles en la siguiente entrada 👇👇👇
Carretera de Te Anau a Dunedin: Alerta por vientos huracanados
Antes de partir de Te Anau, el dueño del camping nos advirtió sobre el peligro de viento. Según nos dijo, estaban en alerta por vientos huracanados. Pero nosotros estábamos decididos a partir. No queríamos perder ni un solo día. Salimos del cámping y fuimos directos a llenar el depósito. Al llegar a la gasolinera, la mujer encargada vino a avisarnos por lo mismo. En fin, con este buen rollo en el cuerpo, decíamos adiós a la zona oeste de la isla sur.
Recorrido:
Te Anau- Dunedin: 400 km 4h aprox.
Tardamos unas 4h hasta llegar a Dunedin. Debido al fuerte viento, tuvimos que ir a velocidad muy reducida pero pudimos continuar el camino y llegar hasta nuestro destino. Sí que en algunas ocasiones nos encontramos con autocaravanas paradas en el arcén esperando a que aflojaran las rachas de viento. En cambio, en nuestro caso no fue necesario. Al tratarse de una campervan compacta, no tuvimos sensación de peligro en ningún momento. Este es un aspecto muy importante a la hora de escoger una buena campervan.
Dunedin: descubriendo la ciudad victoriana.
Este era el primer pueblo de verdad que encontrábamos después de muchos días de ruta. Como no se podía aparcar en el centro, fuimos hasta la universidad donde dejamos estacionada nuestra campervan. Como siempre hacemos cuando llegamos a un lugar nuevo en Nueva Zelanda, lo primero que hicimos fue ir hasta el el I-SITE.
Objetivo en Dunedin: pingüinos
Nuestro objetivo principal en la costa este era ver PINGÜINOS a toda costa. En I-SITE nos dieron dos opciones. La primera opción pagando. Hay una colonia de pingüinos en los que se pueden visitar al anochecer cuando regresan a casa después de pasarse todo el día nadando en el mar. La segunda opción que nos dieron era gratuita. Nos indicaron una zona en la península de Otago donde con suerte se podían ver libremente a partir de las 4 de la tarde cuando regresan a sus nidos. En el I-Site también nos señalaron diferentes zonas donde era posible hacer free camping dentro de la ciudad.
Free Camping en Dunedin
Como habíamos aparcado muy lejos, fuimos a buscar la campervan y aparcamos en una de las zonas de Free Camping que nos habían indicado en el I-Site. En concreto, aparcamos en el aparcamiento de la estación de trenes (freecamping permitido). Lo bueno es que la estación se encontraba justo en el pueblo. Y, por si alguien se lo estaba preguntando, a penas pasan un par de trenes por lo que el ruido no nos molestó para nada.
Visitando la ciudad
El resto de horas que nos quedaban las dedicamos a visitar esta ciudad de estilo victoriano. Una ciudad pequeña, pero con muchas terrazas, bares y bastante más animada de lo que esperábamos.
El nombre de este banco nos tenía fascinados!Incluso había momentos en que salía el solecito!!
Para acabar el día, compramos un par de cervezas y fuimos a cenar a la caravana. Nos fuimos a dormir con la idea de ver a los pingüinos al día siguiente pero el viento empezaba a soplar…otra vez.
Siguiente etapa…
Al día siguiente, dejábamos atrás la civilización para volver a adentrarnos en la naturaleza de Nueva Zelanda. Visitamos la fascinante Península de Otago y el mal tiempo nos jugó una mala pasada en Sandfly Bay pero que acabó formando parte de un sinfín de anécdotas más. ¿Veríamos pingüinos por fin? Te lo contamos todo en esta entrada. No te la pierdas!
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