Borobodur temple, único en el mundo – Yogyakarta, Isla de Java



Hoy le tocaba el turno a uno de los lugares más conocidos de Indonesia, el templo de Borobodur. Sus interminables escaleras y sus estupas en perfecto estado de conservación y colocadas de manera circular, hacen de él un templo único en el mundo.

Llegada a Yogyakarta

El día anterior, habíamos llegado a Yogyakarta en medio de la inesperada erupción del volcán Merapi y después de una larguísima combinación de medios transporte. Si quieres saber cómo fue el viaje desde Berastagi en el norte de Sumatra hasta Yogyakarta está todo en esta entrada:

Día 5 y 6. Yogyakarta: llegada en medio de la erupción del Merapi

Día 7. Yogyakarta:  Visita al mítico Templo de Borobodur.

Dónde la contratamos

Cogimos la excursión con el mismo hostel porque nos salía muy bien de precio. Íbamos en una furgoneta con un grupito. Solo incluía el transporte y las entradas. La visita se hacía por libre, sin guía ni nada. Para nosotros mejor.

Cuánto tiempo se necesita

Llegamos que todavía había muy poquita gente y lo visitamos tranquilamente durante 3 horas. Tiempo más que de sobras. Muy importante ir en seguida que abren porque cuando era la hora de irnos, el lugar parecía una marea humana. Solo se veían cabezas y personas ocupando cada milímetro cuadrado. Pero si madrugáis, lo podréis visitar con calma.

De camino a Borobodur

Nos pasaron a recoger a las 5.30 de la mañana/madrugada y emprendimos el camino. Tardamos unos 45 minutos. La entrada ordinaria cuesta 350.000, si quieres entrar antes para ver el sunrise, 450.000 Rupias.  Un precio desorbitado para la media de Java. Una estafa en toda regla. Se puede comprar una entrada combinada para ver el Borobodur y los templos de Pranamban y te ahorras algo de dinero, en lugar de comprarlas por separado.

Nosotros solo fuimos a Borobodur porque después de ver cuatro mil quinientos templos en el sudeste asiático, decidimos que no hacía falta gastarnos ver otro más. Pero seguro que es muy bonito. Si solo vais a Indonesia de viaje, yo lo visitaría. Nosotros veníamos de 4 meses de ruta y escogíamos bien en qué depositábamos el tiempo y la energía.

Entrada

Nosotros ya habíamos comprado las entradas y el conductor nos las dio nada más bajarnos. Quedamos con él a las 10.30 en el hotel que se ubica dentro del complejo.

Para entrar si tenéis «carnet de estudiante» solo hay que pagar la mitad. Pero ya se han dado cuenta de que mucha gente no cuela como «estudiante». La cosa no es tan sencilla como enseñar el carnet de cuando ibas a la universidad hace mil años y listo. Una de las que venía con nosotros, se lo enseñó al personal de la entrada y le dijeron que entrara a la web de la universidad y que accediera con su nombre y su identificador. Evidentemente, esta chica que tenía unos cuantos años más que nosotros cantaba a la legua que ya no era universitaria (Eso o la vida la había tratado muy mal!!!), no pudo hacerlo. Así que le tocó pagar como a todos. Pero si tenéis, no dudéis en traerlo!!!

Recorrido

El complejo es muy grande en extensión, pero el templo en si es pequeño. Todo el resto son jardines. Hay varias entradas y todas ellas desembocan en una hilera enorme de escaleras que suben hasta lo más alto del Borobodur.

Subiendo al Borobodur
Subiendo al Borobodur

Subimos primero hasta arriba, aprovechando que no había mucha gente y después fuimos bajando y recorriendo los diferentes niveles. La panorámica desde el templo es inmensa. Se respira paz y tranquilidad (eso si vas pronto…). Los alrededores son naturaleza pura y vimos como se iba levantado el día desde el templo. Una sensación magnífica.

El día levantándose en el Borobodur
El día levantándose en el Borobodur

Aprovechamos para hacer fotos ya que un poco más tarde empezaron a llegar grupos de escuelas e institutos y se acabó la calma.

El templo está compuesto por cientos de estupas como estas
El templo está compuesto por cientos de estupas como estas
A primera hora, todavía era posible hacerse alguna foto sin gente de fondo...aunque por poco tiempo...
A primera hora, todavía era posible hacerse alguna foto sin gente de fondo…aunque por poco tiempo…

A partir de ese momento, todo eran «selfies» con chicos y chicas que estaban más interesados en coleccionar fotos con extranjeros que en el Borobodur, la edad del pavo llega a cada rincón del mundo! Veíamos como se acercaban poco a poco y entre ellxs empezaban a susurrar en voz baja, ya nos conocíamos el proceso.

Selfies sin parar
Jóvenes y no tan jóvenes…

Luego, nos encontramos con un grupito que era de una escuela de inglés y los habían llevado allí para practicar. Llevaban un carné identificativo de Little England (en nombre del cole) e iban vestidos como personitas adultas. Los dos niños con camisa y pantalones de pinza, bien repeinados y la niña muy fashionetis. Una chica con mucho carácter y sus dos amigos nos estuvieron explicando un montón de curiosidades de su pueblo. Llevaban una libretita con fotos pegadas. Nos hacían mucha gracia porque tenían la misma edad pero la niña les sacaba dos cabezas a cada uno y por supuesto era la que llevaba las riendas. Esta chica llegará lejos!! La verdad que nos dieron un tostón importante, pero bueno no teníamos otra cosa que hacer y estaban tan contentos que les escuchamos con toda la paciencia del mundo hasta que acabaron. Nos pidieron una foto y nos despedimos.

Marea humana

En este momento fue cuando nos dimos cuenta de la cantidad de gente que estaba llegando al templo. Hicimos la foto del antes y el después. Así que muy importante madrugar para no acabar engullidxs por la multitud.

Nos dirigimos al punto de encuentro con nuestro conductor (parando previamente a hacernos no se cuantos selfies con adolescentes por el camino) y emprendimos la vuelta al hostal.

Desayuno y chill out en el hostel

Cuando llegamos, desayunamos tranquilamente y nos quedamos disfrutando de esta maravilla de piscina. En Indonesia el alojamiento es baratísimo, de los lugares más baratos del sudeste asiático. Por 9 euros la noche (al cambio) teníamos una habitación preciosa, con balcón privado, una piscina increíble y desayuno incluido. No sería la primera ganga que encontrábamos pero esto era un oasis para nosotros.

Chill out en la piscina, Yogyakarta
Chill out en la piscina, Yogyakarta

Probando la comida de Indonesia 

Este local nos encantó!! Estaba justo al lado de nuestro hostel. Era una panadería y además restaurante. Todos los días que estuvimos en Yogyakarta fuimos al mismo sitio. Lo recomendamos 100%!!!! Lo descubrimos casi por casualidad. Salimos a dar una vueltecita para ver qué nos encontrábamos.

Nuestro hostel estaba en una calle pequeñita muy tranquila llena de locales muy cuquis y tranquilos donde cenar. Llegamos hasta el final y nos encontramos con la mega avenida. Ruidosa y llena de tráfico. Todavía estaba llena de polvo de las cenizas del volcán que habían estado cayendo y con todos los coches y motos transitando, era muy desagradable respirar por allí. Así que volvimos a nuestra calle y vimos que en este restaurante decían que las pizzas eran caseras, hechas por ellos mismos en horno de leña. Nos entró el mono de pizza y entramos. El local una monada. Encima en el bar de delante cada noche tocaban música en directo y se podía disfrutar desde el restaurante en el que estábamos porque era todo abierto.

Una vez entramos y vimos la carta nos decidimos a probar comida local porque todo tenía muy buena pinta!!! Para quitarnos el mono, también compartimos una de las pizzas caseras y estaba deliciosa!!

Pepes Ikan. Pescado a la parrilla envuelto en hoja de banana.
Yellow Laksa, delicioso!
Yellow Laksa, delicioso!
Pizza vegetal casera

Estos son algunos de los otros platos que probamos los siguientes días. Sinceramente, fue el lugar donde mejor comimos de toda Indonesia. En los lugares más turísticos como Bali o las Gili, cuesta salirse del arroz frito, noodle soup, etc. Y probar platos locales de verdad (con un poco de calidad) es un poco complicado. Supongo que cocinan lo que más compran los turistas.

Gado-Gado es uno de los platos más tradicionales de la isla de Java. Riquísimo!
Gado-Gado es uno de los platos más tradicionales de la isla de Java. Riquísimo!

Yogyakarta, un gran ciudad

Hoy había sido un día redondo. Por suerte, todavía nos quedaba un día más y otro que decidimos ampliar…se estaba tan bien y tan tranquilo que no nos queríamos ir….Así que los dos próximos días los dedicamos a disfrutar de esta maravilla de lugar.

Yogyakarta en si como ciudad no tiene mucho. Es una ciudad ENORME con mucho tránsito y cuando nosotros estuvimos con mucho polvo. Visitamos un par de lugares pero nada a destacar. Si se va a Yogyakarta es para visitar el volcán Merapi (si no está activo) y los templos de Borobodur y Pranamban.

Cómo llegar al Bromo por libre

Sin duda lo mejor de nuestra estancia en la isla de Java fue la visita a el Bromo. Increíble, apasionante y mágica. Pero antes de visitarlo, hay que llegar hasta allí. Como hemos dicho en entradas anteriores, moverse por Indonesia puede ser un poco complicado. Te cuento Cómo llegar al Bromo en transporte público en la siguiente entrada!

Día 10. Yogyakarta-Cemoro lawang (volcán Bromo). Cómo llegar hasta el Bromo por libre.


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2 respuestas a «Borobodur temple, único en el mundo – Yogyakarta, Isla de Java»

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