Día 10. Trinidad. Valle de los ingenios: mirador de la Loma del Puerto – Manaca Iznaga – Casa Guachinango

En esta entrada os contamos toda la ruta que hicimos por los lugares clave del Valle de los Ingenios. Un valle cargado de historia y de visita obligatoria para toda persona interesada en el pasado de Cuba. ¿Nos acompañas?

Anteriormente…

El día anterior fuimos a visitar el parque natural de Topes de Collantes. Por la tarde continuamos recorriendo Trinidad. Una ciudad que nos tenía completamente fascinadxs.

⇒Día 9. Trinidad-Topes de Collantes- Trinidad

Valle de los ingenios

Como hemos dicho, el Valle de los Ingenios es una visita indispensable para conocer la historia de Cuba de primera mano. Una ciudad tan hermosa como Trinidad esconde un pasado un tanto oscuro ligado al mercado de esclavos.

Pasado y Historia reciente 

Pasado esclavista

Trinidad era punto de compra-venta de esclavos venidos del continente africano. Las grandes haciendas de terratenientes que se concentraban en las afueras de la ciudad favorecían que los traficantes de esclavos establecieran Trinidad como base de operaciones.

Terratenientes procedentes de La Corona Española

En el Valle de los Ingenios, grandes terratenientes venidos de la Corona Española controlaban el cultivo del café y de la caña de azúcar. Notables familias amasaron enormes fortunas fruto de la explotación de estas tierras. Estos terratenientes compraban y vendían esclavos para que trabajaran en las plantaciones en unas condiciones infrahumanas.  Incluso calles y casas de Trinidad fueron construidas por esclavos africanos a los que obligaron a adoquinar toda la ciudad de manera manual, colocando las piedras una a una durante jornadas extenuantes.

En la actualidad es posible visitar las enormes haciendas de las tres principales familias de terratenientes en el valle fueron, los Borrell, los Iznaga y los Brunet. Ahora, reconvertidas en casas-museo.

Cultivo de café y caña de azúcar

A medida que fuimos adentrándonos en el Valle de los Ingenios, el paisaje fue cambiando por momentos, transportándonos a la época colonial. Dejábamos atrás la abundante y exuberante vegetación caribeña que habíamos visto en Parque el Cubano o en Topes de Collantes, para dejar paso a zonas perfectamente delimitadas con palmeras y pequeños campos de cultivo de café y de caña de azúcar.  Con el triunfo de la revolución, las grandes plantaciones fueron expropiadas a los terratenientes, divididas y entregadas a la población local en forma de cooperativas de trabajadores. Por este motivo, todavía continua el cultivo en estas tierras.

Primera parada: Loma del Puerto

La primera parada que hicimos fue en el mirador de la Loma del Puerto. En realidad, se trata de una encantadora cafetería construido todo en madera desde donde se tienen unas vistas espléndidas de las plantaciones. Hay unas cuantas mesas y bancos donde sentarse para tomar un delicioso café antes de seguir con el recorrido.

Nosotros íbamos cargadxs de energía, no consumimos nada pero igualmente nos sentamos para disfrutar de las vistas. El lugar era encantador y muy agradable. Este sitio nos gustó muchísimo tanto por la privilegiada localización como por el relajado ambiente que se respiraba. Recomendamos hacer una parada ni que sea breve en Loma del Puerto.

Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com
Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com

Segunda parada: Manaca Iznaga

Nos subimos al coche y nos pusimos en marcha de nuevo. Nuestro siguiente objetivo era Manaca Iznaga. Se trata de una antigua finca colonial de la familia Iznaga, familia que hizo una fortuna con el negocio de esclavos.

Torre de Manaca Iznaga

Al lado de la finca, hay una torre altísima a la cual se puede acceder pagando una entrada simbólica (1CUC). Cuando llegamos delante de la torre había un pequeño mercado donde vendían todo tipo de telas con unos bordados preciosos hechos a mano.

Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com
Torre Manaca Iznaga, Valle de los Ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com

Para subir a la torre, no queda otra que hacerlo por las escaleras interiores bien empinadas que se salen desde el mismo centro de la torre. La construcción es muy estrecha, por lo que para subir hay que esperar que no baje nadie (o echarle un poco de morro) porque dos personas a la vez no caben.

Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com
Escaleras dentro de la torre. Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com

Desde lo alto de la torre, la vista alcanza una vasta extensión del Valle de los Ingenios. El uso original de la torre y el motivo por la cual fue construida era para controlar el trabajo de los esclavos en las plantaciones.

Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com
Vistas desde lo alto de la Torre. Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com

Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com
Vistas desde el punto más alto de la torre. La finca que hay en la derecha es la finca de la familia Iznaga. Valle de los ingenios. Cuba -ViatgeLovers.com

Tren de Vapor del Valle de los Ingenios

A escasos metros de la finca y de la torre, se encuentra la estación del tren de vapor que recorre el valle de los ingenios. Nosotros solo subimos para hacer fotos pero el tren todavía funciona. Si se prefiere, se puede tomar el tren para llegar a los diferentes puntos de interés turístico del valle. Nosotros preferimos ir con nuestro coche y controlar dónde íbamos y cuánto tiempo dedicábamos a cada lugar.

Suerte que lo hicimos así, porque al final era una trampa para turistas. El tren dejaba a lxs pasajerxs en Casa Guachinango (os contamos más a bajo). El problema es que hasta 4 horas más tarde no los recogía. Lo que se buscaba es que los turistas comieran allí ya que la habían reconvertido en restaurante. Y la gente que había tomado el tren no le quedaba otra que esperarse y/o comer en el restaurante. Nosotros, en cambio, en cuanto la visitamos, nos pudimos ir tranquilamente y no perder ni un minuto.

Tren del Valle de los Ingenios

Interior del tren -ViatgeLovers.com

Tercera parada: Casa Guachinango

Este fue el último lugar del valle que visitamos. Casa Guachinango es otra finca colonial que se puede visitar gratuitamente.  Parte de las estancias las han convertido en un restaurante. Nosotros no probamos ningún plato por lo que no os podemos dar ninguna valoración.

Visitamos la casa que nos pareció muy auténtica y perfectamente conservada y también los alrededores. Además la tienen muy bien ambientada con muebles de época en cada estancia. Cuando acabamos, de vuelta al coche dirección Trinidad. Nuestra última noche en esta mágica ciudad. 

En las paredes, todavía se pueden apreciar los grabados y las pinturas que la decoraban

Alrededores de la finca

Trinidad

De vuelta a Trinidad, acabamos de pasar el día paseando por la ciudad. Nos sentamos en la plaza y nos fuimos a por nuestros cócteles para despedirnos de este magnífico lugar.

Por  la noche, nuestra última noche en Trinidad, nos quedamos en la terraza de la casa hablando con Davis. Lo cierto es que le íbamos a echar de menos. Habíamos aprendido mucho de él.

Bailando en la Casa de la Música
Siguiente etapa…

Mañana poníamos rumbo a Camagüey. Trinidad había superado todas nuestras expectativas. Nos íbamos con el listón muy alto. Y, sinceramente, después de estos días visitando la ciudad y los parques nacionales que la rodean, no nos apetecía mucho irnos…Otra etapa más del viaje superada!

⇒Día 11. Trinidad-Camagüey


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