Día 16. Huacachina, un oasis en medio del desierto

Huacachina



Hemos llegado esta mañana después de 12 horas en bus hasta la estación de Cruz del Sur en Ica. Ica no tiene mucho interés. Es una ciudad muy grande y muy desordenada. El principal atractivo de Ica es Huacachina.

Cómo llegar a Huacachina

Para llegar a Huacachina, hemos cogido un taxi. Los precios Ica-Huacachina son fijos, 10 soles. Se tarda unos 15 minutos como máximo.

Huacachina, el oasis del desierto

Huacachina es un oasis en medio del desierto, literalmente. Un lugar muy curioso, por lo menos nosotros nunca habíamos visto un lugar igual. Es muy pequeñito. Cuenta con unos pocos hostels y un par de tiendas. En medio, el lago, los establecimientos rodeándolo y seguidamente las inmensas dunas del desierto. Un paisaje que parece un decorado de película.

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Nos alojamos en el Desert Nights hostel con baño compartido. No está mal para ser Huacachina, de hecho, es de lo más económico y las instalaciones están muy bien. Hay que tener presente que la oferta de alojamientos es un poco reducida.

Hostel en Huacachina

Qué hacer en Huacachina

Lo único que hay que hacer en Huacachina es la excursión en buggy por las dunas del desierto. Nosotros la hicimos esa misma tarde. Paseando por el único paseo que rodea el oasis, nos encontramos con un montón de personas ofreciéndonos la excursión. Todas hacen lo mismo. Nosotros nos decidimos por la más barata y encima podíamos pagar con tarjeta.

Hay varios tipos de salidas. Las de 1 hora, salen cada 20 minutos y te dan una vuelta por las dunas. La gracia es que van conduciendo a toda velocidad y haciendo las subidas y bajadas. Nosotros hicimos la de 2 horas que se realiza por la tarde de 16 a 18h. El motivo principal era simplemente que en esas horas es cuando empieza a caer el Sol. Durante el día es insoportable. En la salida de 2 horas, también se puede hacer sandboarding, recomendable!

Así que una vez tuvimos la salida por las dunas atada, nos fuimos a pasear por el Oasis. La verdad es que aguantamos poquito…cae un calor importante. Aunque tampoco necesitamos demasiado tiempo para darle la vuelta entera. Así que decidimos ir a descansar un poquito al hostel y a prepararnos para la tarde.

Excursión en buggy por el desierto

La verdad que no tenía muchas expectativas puestas en esta excursión, es más, la veía como una turistada. Seguramente lo es, pero es muy divertido!!! Mucho más de lo que nos pensábamos. La recomendamos muchísimo! A parte de lo que acordéis con el conductor, hay que pagar 3.60 soles para la entrada a las dunas con vehículo.

El coche estaba un poco destartalado y los cinturones no ajustaban nada…digamos que la seguridad no es su fuerte, pero nos lo pasamos genial.

Buggy “super fiable”

Primero, va haciendo unos cuantos ralis por encima de las dunas. Las dunas son altísimas y las bajadas se convierten en un derroche de adrenalina.

Empieza la aventura
Empieza la aventura

Después paramos en varios puntos para que pudiéramos hacer fotografías. Continuamos un rato más encima del vehículo y empezamos con el otro punto fuerte de la excursión, el sandboarding.

Como nos gustan las fotos en el desierto...!
Como nos gustan las fotos en el desierto…!

Con unas planchas nos tiramos por 4 dunas de diferente dificultad. Empezamos por la de menor altura y fuimos subiendo. A mi ninguna me pareció de poca altura…En la última ya no me tiré… pero la verdad que fue super excitante!

Puesta de Sol en el desierto

Cuando acabamos con el sandboarding, nos dio un paseito más a bordo del buggy y finalmente, nos dio la opción de quedarnos en las dunas (aunque cerca del Oasis) para ver la puesta de sol o bajarnos con el y verla desde el oasis directamente. Nosotros nos quedamos arriba y fue la mejor opción. El conductor nos indicó una pequeña zona en la parte alta de una duna desde donde tuvimos una imagen única del “sunset” como dicen ellos.

 

Y, en ese momento, qué privilegiados nos sentimos de poder vivir esta experiencia. La vida así es apasionante.