Borobodur temple, único en el mundo – Yogyakarta, Isla de Java

Borobodur, Yogyakarta



Hoy le tocaba el turno a uno de los lugares más conocidos de Indonesia, el templo de Borobodur. Sus interminables escaleras y sus estupas en perfecto estado de conservación y colocadas de manera circular, hacen de él un templo único en el mundo.

Llegada a Yogyakarta

El día anterior, habíamos llegado a Yogyakarta en medio de la inesperada erupción del volcán Merapi y después de una larguísima combinación de medios transporte. Si quieres saber cómo fue el viaje desde Berastagi en el norte de Sumatra hasta Yogyakarta está todo en esta entrada:

Día 5 y 6. Yogyakarta: llegada en medio de la erupción del Merapi

Día 7. Yogyakarta:  Visita al mítico Templo de Borobodur.

Dónde la contratamos

Cogimos la excursión con el mismo hostel porque nos salía muy bien de precio. Íbamos en una furgoneta con un grupito. Solo incluía el transporte y las entradas. La visita se hacía por libre, sin guía ni nada. Para nosotros mejor.

Cuánto tiempo se necesita

Llegamos que todavía había muy poquita gente y lo visitamos tranquilamente durante 3 horas. Tiempo más que de sobras. Muy importante ir en seguida que abren porque cuando era la hora de irnos, el lugar parecía una marea humana. Solo se veían cabezas y personas ocupando cada milímetro cuadrado. Pero si madrugáis, lo podréis visitar con calma.

De camino a Borobodur

Nos pasaron a recoger a las 5.30 de la mañana/madrugada y emprendimos el camino. Tardamos unos 45 minutos. La entrada ordinaria cuesta 350.000, si quieres entrar antes para ver el sunrise, 450.000 Rupias.  Un precio desorbitado para la media de Java. Una estafa en toda regla. Se puede comprar una entrada combinada para ver el Borobodur y los templos de Pranamban y te ahorras algo de dinero, en lugar de comprarlas por separado.

Nosotros solo fuimos a Borobodur porque después de ver cuatro mil quinientos templos en el sudeste asiático, decidimos que no hacía falta gastarnos ver otro más. Pero seguro que es muy bonito. Si solo vais a Indonesia de viaje, yo lo visitaría. Nosotros veníamos de 4 meses de ruta y escogíamos bien en qué depositábamos el tiempo y la energía.

Entrada

Nosotros ya habíamos comprado las entradas y el conductor nos las dio nada más bajarnos. Quedamos con él a las 10.30 en el hotel que se ubica dentro del complejo.

Para entrar si tenéis “carnet de estudiante” solo hay que pagar la mitad. Pero ya se han dado cuenta de que mucha gente no cuela como “estudiante”. La cosa no es tan sencilla como enseñar el carnet de cuando ibas a la universidad hace mil años y listo. Una de las que venía con nosotros, se lo enseñó al personal de la entrada y le dijeron que entrara a la web de la universidad y que accediera con su nombre y su identificador. Evidentemente, esta chica que tenía unos cuantos años más que nosotros cantaba a la legua que ya no era universitaria (Eso o la vida la había tratado muy mal!!!), no pudo hacerlo. Así que le tocó pagar como a todos. Pero si tenéis, no dudéis en traerlo!!!

Recorrido

El complejo es muy grande en extensión, pero el templo en si es pequeño. Todo el resto son jardines. Hay varias entradas y todas ellas desembocan en una hilera enorme de escaleras que suben hasta lo más alto del Borobodur.

Subiendo al Borobodur
Subiendo al Borobodur

Subimos primero hasta arriba, aprovechando que no había mucha gente y después fuimos bajando y recorriendo los diferentes niveles. La panorámica desde el templo es inmensa. Se respira paz y tranquilidad (eso si vas pronto…). Los alrededores son naturaleza pura y vimos como se iba levantado el día desde el templo. Una sensación magnífica.

El día levantándose en el Borobodur
El día levantándose en el Borobodur

Aprovechamos para hacer fotos ya que un poco más tarde empezaron a llegar grupos de escuelas e institutos y se acabó la calma.

El templo está compuesto por cientos de estupas como estas
El templo está compuesto por cientos de estupas como estas
A primera hora, todavía era posible hacerse alguna foto sin gente de fondo...aunque por poco tiempo...
A primera hora, todavía era posible hacerse alguna foto sin gente de fondo…aunque por poco tiempo…

A partir de ese momento, todo eran “selfies” con chicos y chicas que estaban más interesados en coleccionar fotos con extranjeros que en el Borobodur, la edad del pavo llega a cada rincón del mundo! Veíamos como se acercaban poco a poco y entre ellxs empezaban a susurrar en voz baja, ya nos conocíamos el proceso.

Selfies sin parar
Jóvenes y no tan jóvenes…

Luego, nos encontramos con un grupito que era de una escuela de inglés y los habían llevado allí para practicar. Llevaban un carné identificativo de Little England (en nombre del cole) e iban vestidos como personitas adultas. Los dos niños con camisa y pantalones de pinza, bien repeinados y la niña muy fashionetis. Una chica con mucho carácter y sus dos amigos nos estuvieron explicando un montón de curiosidades de su pueblo. Llevaban una libretita con fotos pegadas. Nos hacían mucha gracia porque tenían la misma edad pero la niña les sacaba dos cabezas a cada uno y por supuesto era la que llevaba las riendas. Esta chica llegará lejos!! La verdad que nos dieron un tostón importante, pero bueno no teníamos otra cosa que hacer y estaban tan contentos que les escuchamos con toda la paciencia del mundo hasta que acabaron. Nos pidieron una foto y nos despedimos.

Marea humana

En este momento fue cuando nos dimos cuenta de la cantidad de gente que estaba llegando al templo. Hicimos la foto del antes y el después. Así que muy importante madrugar para no acabar engullidxs por la multitud.

Nos dirigimos al punto de encuentro con nuestro conductor (parando previamente a hacernos no se cuantos selfies con adolescentes por el camino) y emprendimos la vuelta al hostal.

Desayuno y chill out en el hostel

Cuando llegamos, desayunamos tranquilamente y nos quedamos disfrutando de esta maravilla de piscina. En Indonesia el alojamiento es baratísimo, de los lugares más baratos del sudeste asiático. Por 9 euros la noche (al cambio) teníamos una habitación preciosa, con balcón privado, una piscina increíble y desayuno incluido. No sería la primera ganga que encontrábamos pero esto era un oasis para nosotros.

Chill out en la piscina, Yogyakarta
Chill out en la piscina, Yogyakarta

Probando la comida de Indonesia 

Este local nos encantó!! Estaba justo al lado de nuestro hostel. Era una panadería y además restaurante. Todos los días que estuvimos en Yogyakarta fuimos al mismo sitio. Lo recomendamos 100%!!!! Lo descubrimos casi por casualidad. Salimos a dar una vueltecita para ver qué nos encontrábamos.

Nuestro hostel estaba en una calle pequeñita muy tranquila llena de locales muy cuquis y tranquilos donde cenar. Llegamos hasta el final y nos encontramos con la mega avenida. Ruidosa y llena de tráfico. Todavía estaba llena de polvo de las cenizas del volcán que habían estado cayendo y con todos los coches y motos transitando, era muy desagradable respirar por allí. Así que volvimos a nuestra calle y vimos que en este restaurante decían que las pizzas eran caseras, hechas por ellos mismos en horno de leña. Nos entró el mono de pizza y entramos. El local una monada. Encima en el bar de delante cada noche tocaban música en directo y se podía disfrutar desde el restaurante en el que estábamos porque era todo abierto.

Una vez entramos y vimos la carta nos decidimos a probar comida local porque todo tenía muy buena pinta!!! Para quitarnos el mono, también compartimos una de las pizzas caseras y estaba deliciosa!!

Pepes Ikan. Pescado a la parrilla envuelto en hoja de banana.
Yellow Laksa, delicioso!
Yellow Laksa, delicioso!
Pizza vegetal casera

Estos son algunos de los otros platos que probamos los siguientes días. Sinceramente, fue el lugar donde mejor comimos de toda Indonesia. En los lugares más turísticos como Bali o las Gili, cuesta salirse del arroz frito, noodle soup, etc. Y probar platos locales de verdad (con un poco de calidad) es un poco complicado. Supongo que cocinan lo que más compran los turistas.

Gado-Gado es uno de los platos más tradicionales de la isla de Java. Riquísimo!
Gado-Gado es uno de los platos más tradicionales de la isla de Java. Riquísimo!

Yogyakarta, un gran ciudad

Hoy había sido un día redondo. Por suerte, todavía nos quedaba un día más y otro que decidimos ampliar…se estaba tan bien y tan tranquilo que no nos queríamos ir….Así que los dos próximos días los dedicamos a disfrutar de esta maravilla de lugar.

Yogyakarta en si como ciudad no tiene mucho. Es una ciudad ENORME con mucho tránsito y cuando nosotros estuvimos con mucho polvo. Visitamos un par de lugares pero nada a destacar. Si se va a Yogyakarta es para visitar el volcán Merapi (si no está activo) y los templos de Borobodur y Pranamban.

Cómo llegar al Bromo por libre

Sin duda lo mejor de nuestra estancia en la isla de Java fue la visita a el Bromo. Increíble, apasionante y mágica. Pero antes de visitarlo, hay que llegar hasta allí. Como hemos dicho en entradas anteriores, moverse por Indonesia puede ser un poco complicado. Te cuento Cómo llegar al Bromo en transporte público en la siguiente entrada!

Día 10. Yogyakarta-Cemoro lawang (volcán Bromo). Cómo llegar hasta el Bromo por libre.


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Lago Inle. Recorrido en barca para descubrir la vida en el lago


Todavía no lo sabíamos, pero hoy iba a ser uno de los días más emocionantes de nuestro viaje a Myanmar. Al Lago Inle habíamos llegado después de un trekking de 3 días a través de las montañas shan. No teníamos planes previstos en esta localidad y tampoco nos había dado tiempo a buscar mucha información. El planing de hoy había sido totalmente improvisado, pero a veces, estos son los mejores planes! 

Anteriormente…

El día anterior nos recorrimos todos los alrededores de Nyaung Shwe en el lago Inle. Nyaung Shwe sería la principal localidad en tierra del lago Inle. Hicimos un recorrido bastante completo a pie sin rumbo fijo, perdiéndonos por los estrechos caminos de tierra entre aldeas y campos de arroz. Si todavía no la has leído, puedes ver toda la entrada completa en el siguiente link:

⇒Día 8. Lago Inle. Visita a los alrededores: aldeas y campos de cultivo.

Recorrido en barca por el Lago Inle

Hoy habíamos quedado con Zaw, el propietario de una pequeña barquita de madera que conocimos ayer mismo. Se ofreció a llevarnos por unos 6€ a los lugares más destacados del lago. Teníamos muchísimas ganas de conocer cómo era realmente el interior del lago. Si se trataba de una turistada o si en su lugar íbamos a descubrir un lugar auténtico y diferente a lo que habíamos visto hasta el momento. Ya te adelanto que de turistada nada, este día se convirtió en el mejor de nuestro viaje.

Encuentro con Zaw, nuestro remero 

Desayunábamos tempranito y a las 8:30 de la mañana salimos en busca de nuestro compañero. Nos estaba esperando puntual en la puerta del hostal, con una sonrisa y con muchas ganas de complacernos.

La verdad que no estamos muy acostumbradxs a ir solos con alguien, a algo tan privado, ni a tanta atención. Al principio, nos sentíamos un poco incódomodxs pero a medida que fue pasando la mañana, nos fuimos relajando. El hombre se esforzaba mucho en llevarnos a sitios que nos gustaran y se adaptó a los cambios que le propusimos. Se le veía preocupado siempre pendiente de nuestra reacción para saber si nos había gustado el lugar o no. Muy amable y humilde. El lago Inle nos encantó pero él también.

Esta fue la tarjeta que nos dio el día anterior cuando se nos presentó. La vamos a guardar con mucho cariño.
Esta fue la tarjeta que nos dio el día anterior cuando se nos presentó. La vamos a guardar con mucho cariño.

Nos subimos en la barquita y para evitar que nos tuviéramos que sentar en el suelo, nos colocó dos sillas y también chalecos salvavidas. Nosotros no tuvimos sensación de inseguridad en ningún momento. La barca es pequeñita, de madera y con un motor de gasolina bastante ruidoso.

Lo que sí que hay que tener en cuenta es que hace bastante fresco (frío) dentro del lago y que a eso hay que añadirle el viento que hace cuando está en movimiento. Nosotros llevábamos los impermeables y una camiseta de manga larga, pero hubiésemos agradecido alguna capa más y calcetines.

Nuestro conductor y servidora
Nuestro conductor y servidora

Paradas en el lago Inle

Para concretar las paradas que íbamos a hacer a lo largo del día, hablamos con él el día anterior y también antes de subirnos. Le dijimos algunos lugares a los que no queríamos ir, básicamente a ver las mujeres jirafas y algún que otro lugar que ya habíamos visto anteriormente a la vuelta del trekking de Kalaw a Inle lake.

Mercado

Nuestra primera parada fue para conocer de cerca este mercado tradicional. Nos apasionó!!! Le dedicamos un rato bien largo y no se cuántas fotos hicimos. Increíble!!! A cada paso que dábamos se nos abrían más lo ojos. La vida en el lago Inle en estado puro.

Llamábamos un poco bastante la atención con nuestra pinta de guiris, la gente nos miraba y se les escapaba la risa cuando nos girábamos. A nosotros también nos hacía gracia encontrarnos en esa situación, nunca antes nos había pasado. En otro país seríamos un blanco fácil, pero aquí nos sentíamos más que tranquilxs. Esta gente es todo inocencia y humildad.

Lo bueno que tienen es que son muy divertidos y les encanta que les hagas fotos. A la que veían que sacaba la cámara, posaban para la ocasión. Siempre están dispuestos a brindarte su sonrisa.

Estas son algunas de las imágenes que obtuvimos durante nuestro paseo por este fantástico lugar.

La vida en el mercado es apasionante. Incluso los pequeños intercambios se convierten en una oportunidad para aprender de ellos y de ellas.
Aquí se llevan las balanzas de toda la vida para pesar la comida. Las mujeres alegres como siempre con la cara maquillada con thanaka.
A parte de los puestos de comida, también había muchos “restaurantes” donde hacer un break después de las compras. Solo aptos para estómagos birmanos. Horno de leña.
La venda de especies como cúrcuma es una de las principales actividades

Después de pasar todo el tiempo del mundo descubriendo el mercado local, volvimos al punto donde habíamos quedado son Zaw. Allí nos estaba esperando. Volvíamos a la barca entusiasmadísimxs con lo que habíamos visto. Una oportunidad única para conocer de cerca la vida cotidiana de la gente local. Aunque la emoción ya se nos notaba en la cara, le hicimos saber a Zaw lo encantados que estábamos con esta visita y él nos lo agradeció mostrándonos su mejor sonrisa.

Pagoda

La siguiente parada quedaba un poco lejos y pudimos disfrutar de un largo paseo por el lago. Casi diría que los traslados de un punto a otro era lo que más nos gustaba. Estábamos ilusionadxs como dos niñxs pequeñxs.

Llegábamos a la Pagoda. Hay unas cuantas en el lago Inle pero esta es la que quedaba más cerca de nuestro recorrido. Pensad que el lago es enorme y nosotros solo vimos una pequeña pincelada.

Llegando a la pagoda, vista desde la barca

Desembarcamos y solo pisar tierra firme nos indicaron que teníamos que quitarnos los zapatos. En Myanmar son muy estrictos con este tema. Los templos y alrededores no se pueden visitar con calzado ni con calcetines. Ir descalzo dentro del templo no nos importaba, pero ir por fuera…con todo el suelo lleno de escupitajos rojos del tabaco de mascar que toman…

La pagoda no es que sea nada del otro mundo pero la visita en si nos encantó. Solo con poder observar el transcurso de la vida diaria ya nos mereció la pena. Es todo tan diferente que nada nos pasaba inadvertido.

Posando para la cámara!

Tejidos

En Myanmar tanto hombres como mujeres visten su tradicional sarong. Faldas con coloridos estampados hechos de tejidos naturales.  Poca gente va con pantalones por la calle. Las mujeres también suelen llevan camisas y blusas ajustadas a juego con el estampado de la falda. Prendas preciosas que todavía realzan más su belleza natural.

En el lago inle se encuentran algunas de estas pequeñas factorías familiares que se dedican a la creación de estos mantos. Todo se hace manera totalmente manual, con mucho mimo y paciencia. Horas y horas de trabajo que se culminan con la creación de increíbles texturas, colores y formas.

Nuestro amigo nos dejó en el embarcadero para que visitáramos el lugar. Entramos y una de las chicas que suponemos vivía/trabajaba allí, se alegró un montón de vernos (creemos que estaba bastante aburrida la pobre) y nos hizo una “visita guiada” por todo el recorrido. Nos explicó con todo lujo de detalles el proceso de elaboración.

Una de las cosas que más nos llamó la atención era de dónde sacaban el tejido. Se extrae de una alga que crece en el mismo lago. La abren y dentro se encuentran unos finísimos filamentos que se van hilando hasta obtener la cantidad idónea para elaborar las prendas.

Parten la planta en dos y dentro se encuentra un finísimo hilo

La visita fue muy interesante. Nos gustó conocer las instalaciones, “la fábrica” y su casa. Una casa que, por si todavía no lo habíais deducido, es flotante, como todas las construcciones que hay en lago.

Cuando acabamos, volvimos al punto de partida y nos encontramos con nuestro guía por un día. Continuamos con el recorrido por el lago Inle.

Fabricación de machetes

El siguiente lugar al que nos llevó fue a casa de una familia que se dedicaba a hacer cuchillos, catanas y machetes. Esto fue un espectáculo. Llegamos y estaban padre e hijos dando golpes con toda su fuerza a un trozo de metal ardiendo. Un trabajo duro, no lo siguiente. Y así, sin más, van moldeando hasta conseguir la forma deseada. Ni maquinaria, ni tecnología, ni nada. A golpes. Hicimos un vídeo que vale oro pero de momento no lo podemos subir (mala conexión a Internet).

Tabaco

Volvimos a la barca bastante impactadxs pero encantadxs de nuevo. Cerca había una casa donde fabricaban tabaco de Myanmar. Nosotros no fumamos pero nos hacía gracia ver cómo son, ya que son muy diferentes a los cigarrillos convencionales.

La familia nos invitó a entrar sin problema. Una de las hijas estaba elaborando unos cuántos y nos sentamos con ella. Hasta nos invitaron a té y a un aperitivo. A parte de tabaco, ponen diferentes hierbas aromáticas y los envuelven con hoja de plátano. Hay de muchos tipos y “sabores”. Otro de los hermanos, tallaba unas cajitas que eran una obra de arte para guardarlos.

Igual pensáis que eran así de amables para vendernos algo, pero ya sabían que nosotros no fumábamos y no teníamos pensado comprar absolutamente nada de tabaco. Nos atendieron igual de bien y nos trataron con toda la amabilidad del mundo. Nosotros de entrada ya se lo dijimos porque no quería que al final hubiera el momento el incómodo de intentar venderte algo…

Floating Garden

Después de esta visita, navegamos un buen rato por el lago hasta llegar a lo que ellos en inglés denominan Floating Garden. Básicamente, es un huerto flotante inmenso dentro del lago. En él, encontramos una de las imágenes que más nos han gustado. Este recolector de algas, vestido con el traje tradicional de los pescadores del lago inle y con la cara recubierta de thanaka para protegerse del Sol.

ViatgeLovers.com
Una de las principales actividades del Lago Inle es la recolecta de algas

Recorrimos una extensión enorme. Pudimos ver de cerca todo tipo de cultivos, una de las áreas más bonitas fue cuando las plantaciones de flores. Y, por supuesto, ver a las personas en su día a día al final fue lo que más nos gustó.

Monasterio

“La última parada” (por decirlo de alguna manera) que hicimos fue para ver este pequeño y austero monasterio. Todo hecho de madera, con forma circular y con espacios abiertos sin paredes que lo dividieran. Desde cualquier punto del interior se podía divisar el lago. 

También pudimos presenciar el momento de rezo y de ofrendas de familias que viven en el lago. Al igual que ellos, nosotros también nos tuvimos que descalzar solo bajar de la barca.

Dentro del monasterio vimos jóvenes que “se convertían” por primera o segunda vez en monjes. Todos los hombres budistas en Myanmar tienen que hacerlo como mínimo dos veces en su vida. Una cuando son pequeños, hacia los 8 años y la segunda antes de casarse, que suele ser entre los 20 o 21 años. Consiste en pasar una semana internado en un monasterio, vestir y vivir como un monje hasta su “graduación”. 

ViatgeLovers.com
Todas las personas descalzas ofreciendo una oración. La caja azul que vemos en la derecha es para que antes o después de rezar, introduzcan un billete.

El paisaje dentro del Lago

Todos los lugares que visitamos nos encantaron, por supuesto, el mercado nos dejó totalmente fascinadxs. Nos hubiéramos quedado allí horas e incluso habríamos repetido. Pero de lo mejor del día, para nosotros, fue lo siguiente.

Los traslados de un lugar a otro nos dejaban estas preciosas imágenes. Pescadores utilizando la técnica tradicional, locales de los pueblos flotantes moviéndose de un lado a otra en sus barquitas de madera y agricultores cuidando sus huertos flotantes.

En total 6 horas y media y porque nosotros no quisimos parar a comer en ningún lado…aunque el pobre señor nos llevó a un restaurante flotante en el lago (todo es flotante) pero cuando vimos el panorama…no teníamos ganas de pasarnos los siguiente días metidxs en el baño. Así que nos levantamos y nos fuimos, le dijimos de continuar la ruta y él sin problema, aunque creo que le supo un poco mal…

Conclusión final

Después de hacer todo el viaje por Myanmar, esta ha sido la mejor experiencia sin duda. Conocer a los grupos étnicos durante el trekking de Kalaw a Inle ya nos pareció una oportunidad excepcional, pero nos quedamos con el Lago Inle. De los lugares que más nos ha sorprendido a nivel cultural. Una visita INDISPENSABLE si se viaja a Birmania. Y como opinión personal, mucho mejor que Bagan.

Próxima parada: Hsipaw

Cambiábamos de destino y nos dirigíamos al norte, a Hsipaw. Un lugar que no era lo que esperábamos…descúbrelo en la siguiente entrada.

⇒Día 10, 11 y 12. Hsipaw. Little Bagan y poblados Shan.


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Inle Lake. Visita a los alrededores: campos de cultivo y aldeas

Campos de cultivo en los alrededores de Inle Lake



Ayer llegábamos a Nyaung Shwe (Inle Lake) después de tres días de trekking de Kalaw a Inle que nos dejaban sentimientos encontrados…Inle lake prometía mucho y ya estábamos deseando emprender esta nueva etapa del viaje. Ya te adelanto que sin lugar a dudas, fue de lejos lo mejor de nuestro paso por Myanmar. De momento, hoy nos íbamos a recorrer los alrededores tranquilamente.

Si todavía no has leído la entrada sobre el trekking de Kalaw a Inle, puedes hacerlo en este link. Imprescindible para conocer una de las partes más escondidas del país.

⇒Días 5,6 y 7. Trekking de kalaw a Inle lake

Inle Lake

Dónde alojarse

La población principal de Inle Lake es  Nyaung Shwe donde se encuentran la mayoría de alojamientos.

Lo  mejor es alojarse en uno que esté cerca del embarcadero y delante del lago. Es la mejor zona, la más tranquila y la mejor para moverse.

A parte, el pueblo es bastante feo…así que no hace falta visitarlo.

Hay un montón de alojamientos para todos los bolsillos y de todo tipo. Todos bastante bien de precio. Nosotros encontramos un ofertón para alojarnos en el Gyspy Inn. Excelente, genial, nos enamoramos de este lugar y del personal. El desayuno una maravilla.

Qué hacer

La gracia de alojarse en este pueblo es conocer la vida dentro del lago, por lo tanto, la idea es alquilar una barquita con un remero local y recorrer durante las horas que quieras el lago. Nosotros lo haríamos al día siguiente. El lago es enorme. Recorrimos solo una parte durante todo un día desde las 8 de la mañana, pero para conocer todos los rincones, harían falta más días.

Por otro lado, otra de las actividades que se pueden hacer es alquilar una bici y recorrerse los alrededores, lo que íbamos a hacer justo hoy. Pero nosotros somos más de andar, así que pasamos de alquilar bicis, pero es muy buena idea.

Recorrido por los alrededores

Este día lo empezamos tranquilamente desayunando en nuestro hostal. El desayuno era riquísimo, de los mejores que tomamos (juntamente con el de Yangon). Lo mejor era el personal que siempre nos recibía con una sonrisa y levantarse así no tiene precio!!

Teníamos dudas sobre si alquilar una bicicleta o no. Lo cierto es que hacía bastante calor y salir a andar bajo un Sol de justicia nos daba un poco de pereza. Estuvimos dándole vueltas y al final, nos decantamos por no coger bicis. En el fondo, nos daba más pereza ir a buscar un local donde alquilaran bicis y empezar a negociar el precio. Y, eso que la gente aquí es muy honesta y hay poco que regatear, pero no deja de ser una negociación.

Cruzando el puente

Para salir del pueblo, nos dirigimos hacia el puente que comunica ambas riveras del río. Las vistas desde este punto son muy curiosas. Nos detuvimos algunos minutos para observar desde lo alto el transcurso de la vida en la orilla del río. No tiene desperdicio.

Panorámica desde el puente

Campos de cultivo

Una vez cruzamos el puente y nos encontramos en la otra banda de la rivera, el paisaje cambió por completo. No teníamos un rumbo marcado en concreto así que decidimos seguir por el camino “asfaltado” y al poco adentrarnos por los caminitos de tierra que transcurren entre los campos de cultivo.

Alrededores del lago Inle, Shan state
Alrededores del lago Inle, Shan state

Fuimos atravesando campos de arroz y de cultivo de cúrcuma. De vez en cuando, nos encontrábamos con alguna pagoda, gente que se paraba y hasta un hombre que nos estuvo contando que era el profesor de la escuela que se encontraba unos metros más adelante. Las casas son una obra de arte.

Una casa común en Inle lake

Aldeas

Fuimos cruzando pequeños puentes de madera y observando la tranquila vida de los lugareños. Caminamos durante bastantes horas maravillados por toda la estampa que nos íbamos encontrando. No es un paisaje idílico pero es un paisaje auténtico como pocos, real, no está puesto ahí para los turistas. Se ve lo bueno y lo malo, lo no tan bonito como la suciedad, pero también se trata de eso, de conocer la vida real, de conocer algo de verdad.

Nuestro camino entre las aldeas de Inle Lake
Nuestro camino entre las aldeas de Inle Lake

Regresamos a media tarde al hotel muertos de calor. Descansamos un poco con el aire acondicionado a tope y por la noche, salimos a buscar algo de comida al supermercado. Hay bastantes restaurantes pero…

Descubriendo la vida en el lago Inle

Cuando salimos del alojamiento, nos encontramos con un remero que nos hizo una oferta para visitar el lago Inle con su barquita.

La verdad que el hombre nos llegó al alma desde el minuto uno. Iba con su tarjeta hecha a mano con boli azul, nos ofreció mil lugares a los que llevarnos, a la hora que quisiéramos, se esforzaba por agradarnos y se adaptaba a todo lo que le pedíamos (no queríamos ir a ver mujeres jirafa ni cosas muy comerciales). Todo amabilidad. Y cuando ya estábamos dispuestos a regatear como locos va y nos dice que el precio es de 6€ (al cambio) todo el día…en fin, casi le digo de pagarle el doble. Nos quedamos mudos, nos miramos y aceptamos. Quedamos con él para el día siguiente a las 8 de la mañana.

Nos fuimos a dormir con muchas ganas de que llegara el día siguiente para por fin adentrarnos en el lago Inle.

⇒Día 9. Inle Lake. Recorrido en barca para descubrir la vida en el lago.


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Día 5, 6 y 7. Trekking de Kalaw a Inle Lake, Myanmar 2018



Hoy empezaba una de las etapas que más peso tendría en nuestro viaje. Empezábamos el trekking desde la población de Kalaw hasta Inle Lake. Nuestro principal objetivo era conocer a los grupos étnicos que viven en las montañas del estado Shan. El trekking se puede hacer en  en 3 días y dos noches (nuestro caso) o en 2 días y 1 noche. En este último, el primer tramo se hace en coche. Estábamos deseando empezar a descubrir esta parte de Myanmar.

Anteriormente…

El día anterior, habíamos llegado a Kalaw después de un larguísimo viaje. Si quieres saber más sobre cómo llegar desde Yangon hasta Kalaw no te pierdas esta entrada.

⇒Día 3 y 4. Yangon-Kalaw. Cómo llegar de Yangon a Kalaw en bus.

Día 1 Trekking de Kalaw a Inle Lake

Desayunábamos en el hostal de Kalaw Richards Inn tempranito (bastante bueno el desayuno por cierto) y dejamos las mochilas grandes preparadas para que la empresa del trekking las viniera a buscar. Nosotros solo llevábamos las dos pequeñas con lo puesto para pasar estos días. Por cierto, es necesario llevar algo un poco de abrigo, ya que por la noche y de madrugada refresca bastante.

A las 9am nos dirigimos a la caseta de la compañía, punto de encuentro del grupo. Finalmente, éramos unas 10 personas (mal avenidas, ya te lo avanzo) y nuestro guía Tatá (o algo parecido) con el que tampoco tuvimos mucho feeling. Clarísimamente tuvimos mala suerte porque esta empresa nos la había recomendado nuestra compañera de Viatjarambelsulls y además tiene muy buenas críticas en tripadvisor.

Kalaw y las afueras

Salimos de la misma caseta y ya empezamos!

Atravesamos el pueblo de Kalaw y empezamos a andar por una carretera. Estuvimos bastante rato andando y andando por la carretera hasta empezar por un camino de tierra.

Los primeros momentos por la carretera a simple vista no tienen mucho atractivo pero nosotros sí que los disfrutamos. Vas atravesando los campos de cultivo y los campesinos te saludan, les hace ilusión verte y puedes ver cómo son sus casas, la vida cotidiana de la gente, etc. Nosotros estábamos muy interesados en su cultura por lo que interactuar con la gente local era lo que más nos apetecía.

Adentrándonos en las montañas

Dejamos atrás el camino de asfalto y empezamos por lo que hace unos años hubiera sido un bosque. Esto lo decimos porque ya no queda ni rastro de vegetación. Estuvimos andando un montón de horas por un lugar quemado y arrasado. El guía nos comentó que como no tienen acceso a la electricidad, talan los árboles para cocinar. Para hacerlo, hacen un pequeño corte y le prenden fuego solo en la parte inferior. Después de 20 minutos, lo talan. De esta manera la madera queda completamente seca, ya que si está mojada no les sirve.

Deforestación

A parte de los árboles, también queman grandes extensiones de terreno, para posteriormente utilizarlo para plantar té verde. No queda nada. Andamos horas y horas por montañas desoladas. Sin ver ni un poco de vegetación. A duras penas nos encontrábamos con un árbol que todavía se mantenía en pie. No nos lo podíamos creer. A parte del calor que ya hace en Myanmar, había que añadirle el calor que desprendía la tierra quemada.

Campesinos y campesinas en las plantaciones de té verde

Encima, el pobre chico (el guía), hubo un momento que nos dice todo orgulloso -Ya hemos llegado al view point! Y cuando miramos…se nos cayó el alma a los pies. Hectáreas y hectáreas de montañas quemadas. Aquí te dejo la foto.

Vistas desde el View Point, trekking kalaw-inle
Vistas desde el View Point, trekking kalaw-inle

Continuamos unas cuantas horas más, sin rastro de civilización ni nada interesante alrededor.

Primera parada para comer

Todas las comidas durante el trekking fueron excelentes! Sin duda donde mejor comimos durante todo nuestro viaje por Myanmar. Esta fue la primera toma de contacto. Paramos al mediodía para comer en este fantástico lugar.

Primer poblado: Hin Khar Kore

Por fin, después de tirarnos mil horas andando, llegamos a unos de los poblados de la tribu palung. Una de las curiosidades de esta tribu es que para distinguir si una mujer está casada o soltera, se colocan un cinturón muy característico una vez casadas. Los matrimonios suelen estar acordados por la familia y tienen que casarse con alguien de su mismo grupo étnico aunque sea de otra aldea.

Aquí, esta adorable mujer nos invitó a entrar a su casa y nos ofreció té. Hablan su propia lengua y no hablan el idioma oficial del país pero a esta gente no le faltan ganas de comunicarse. Son todo amabilidad y simpatía.

Étnia palung, estado Shan, Myanmar
Étnia palung, estado Shan, Myanmar

Pasamos un rato muy agradable conociendo cómo era su cultura, su organización social y sus costumbres y, además, nos sirvió para hacer un pequeño break.

La cosa se ponía emocionante por primera vez en todas las horas que llevábamos andando. Continuamos un tramo más y volvimos a encontrarnos con otro poblado, pero aquí ya no paramos y lo pasamos de largo…para algo interesante que había para ver…

Caminando por las vías del tren

Esto fue lo más (nótese la ironía). De golpe llegamos a unas vías de tren y nos dice que el camino continua por allí. No había ningún tipo de peligro porque todavía quedaban unas cuantas horas hasta que pasara el último tren del día.

En cierto modo, nos hizo gracia y todo (nos empezamos a hacer fotos andando por encima de las vías y tal, lo típico). Pero, cuando ya llevábamos no se cuánto tiempo la cosa…iba decayendo. Ambos lados de la vía estaban llenos de basura que tiraba la gente por las ventanillas del tren. Por momentos, parecía que caminábamos por un vertedero. Por suerte, pudimos ver algunas serpientes y, en especial, una bastante larga que nos dio un poco de repelús…Suerte de estas serpientes que nos daban un poco de vidilla de vez en cuando…

Al cabo de un ratito largo andando por este lugar, empezamos a ver campos de cultivo. Y nos encontramos con estas preciosas estampas:

Lo mejor del trekking...su gente
Lo mejor del trekking…su gente

Llegada a Myin Dike

Este es el pueblecito donde se encuentra la estación de tren. A algunos del grupo nos parecía increíble que no paráramos en las aldeas pero, en cambio, sí que nos sentáramos en un bar a tomarnos algo. Hubiésemos preferido mil veces dedicar este tiempo en conocer a los grupos tribales en lugar de malgastarlo bebiendo cerveza. Y esta sería la primera vez de unas cuantas…

Por suerte, mientras el guía y los otros guiris (que estaban petados de andar) se tomaban sus refrescos, nosotros pudimos asistir a todo un espectáculo. El tren paró en la estación y de golpe, montones de personas del pueblo se acercaron hasta las ventanillas para vender todo tipo de productos a los pasajeros. La escena era de lo más curiosa. Vendedoras cargadas hasta arriba con comida, flores, refrescos, fruta fresca, verduras, etc se desplazaban por el anden a un ritmo frenético. Intercambio de mercancías y billetes sin parar. Apasionante.

Cuando el tren se puso en marcha, todas recogieron y se dispersaron. Calma otra vez. Como si nada hubiera ocurrido. Hicimos como mil fotos, una maravilla.

Cuando se recuperaron nuestros compañeros de trekking, continuamos el camino.

Llegando a la aldea donde íbamos a dormir, empezábamos a ver paisajes tan mágicos como este
Llegando a la aldea donde íbamos a dormir, empezábamos a ver paisajes tan mágicos como este
Recolectando cúrcuma

Primera noche: Yavar Pu

Se había terminado el andar por hoy. Llegamos a la casa donde íbamos a pasar la noche. En una de las zonas comunes teníamos los 10 colchones. El baño era myanmar rural style… Un agujero en medio del campo lleno de moscas, pero a eso habíamos ido, a convivir con sus habitantes, tampoco nos esperábamos un baño japonés.

Nuestra cama, todo lujos!
Nuestra cama, todo lujos!

Para cenar, tuvimos auténticos manjares. La cena fue espectacular, deliciosa es poco. Cocinada por la propia familia con fuego de tierra, productos frescos no, fresquísimos. Nos pusimos las botas.

Cena espectacular!!
Cena espectacular!!

Después de cenar, poco tardamos en irnos a la cama. El grupo de gente con el que íbamos no era de lo mejorcito. Digamos que excepto una chica argentina con la que pasamos el resto del viaje, los demás hubieran estado mejor emborrachándose en alguna playa de Tailandia. Digamos que iban a Myanmar porque decir que has viajado a Myanmar queda muy de alternativo. Evidentemente, les importaba cero o nada la cultura e incluso más de una vez hacían cada pregunta desde una visión despótica y de superioridad respecto a la población local que daba vergüenza ajena. Así que pronto a la cama.

Cuesta de entender que haya gente que viaja tanto y en lugar de querer conocer y entender a la población local se dedica a tratarlos como seres inferiores. No conciben otra cultura ni otra manera de vivir que no sea la cultura del consumo. Una canadiense incluso llegó a preguntar que con qué juegan los niños si no tienen ni videojuegos ni nada…lo peor fue el tono que utilizó. Esos niños y esas niñas eran mil veces más felices que los de su país. Otra de las grandes preguntas fue si la cena que estábamos tomando era un lujo para ellos…sin comentarios. Evidentemente, le dijeron que no. Se piensa que deben ser unos muertos de hambre.

Día 2 Trekking Kalaw- Inle Lake

Nos despertamos y después de engullir el delicioso desayuno a base de creps, frutas, zumos y café empezamos a andar de nuevo.

Grupo étnico Paoh

Llegamos al primer poblado del día. Habíamos ido pasando de largo unos cuantos y ya nos estábamos mosqueando y eso que ya habíamos hablado con el guía del tema.

La étnia Paoh vive en diferentes poblados de esta zona y también suelen seguir unas normas sociales muy estrictas y parecidas a la tribu Palung. Una de las características de este grupo es que tanto hombres como mujeres van vestidos de negro. El motivo tiene relación con una larguísima y compleja leyenda de un dragón pero que no me atrevo a contar por miedo a equivocarme…

Nos contaron que al ser una aldea más grande y un grupo étnico bastante numeroso, gente joven suele mudarse a la ciudad para estudiar ya que no tienen educación secundaria cerca de la aldea. Es una novedad ya que la mayoría de personas, una vez acaban la educación básica, se ponen a trabajar en el campo. Otro de los aspectos con los que tenían que lidiar era que muchos de estos jóvenes que se iban ya no les apetecía demasiado volver. Algunos ya se quedaban fuera aunque otros volvían para casarse con la persona que habían escogido sus padres.

Después de este poblado, nos dedicamos a andar durante muchas horas más. Como mínimo el camino era entretenido. Nos íbamos encontrando con gente local trabajando la tierra que estaba encantada de conocernos.

“Baño” en el pantano

Todavía no me puedo creer que nos llevara a este lugar para bañarnos. Agua totalmente contaminada llena de basura. Llegamos a un lugar que está muy bien para observar la vida de la gente local. Había niños y niñas pequeñas jugando y sus padres y madre haciendo cestos, una de las principales actividades económicas de la población.

Este niño recogía agua del río con la tetera que llevaba en la mano y se la bebía

Pero la idea era bañarse. Evidentemente no nos bañamos ni nosotros ni otro grupo de trekking con el que nos encontramos.

Después de este momento, andamos hasta llegar a la aldea donde dormiríamos esta segunda noche.

Segunda noche: Pacet fu (o algo parecido…)

Este era el pequeño pueblecito donde íbamos a pasar la noche. Un enclave precioso lleno de magia y autenticidad. Unos del grupo que estaban muy preocupados por poner fotos del sunset en el Instagram se fueron con el guía a ver la puesta de sol y nosotros nos fuimos a ver la aldea.

Pudimos compartir un rato muy agradable con la gente local mientras jugaban a un partido de ” no sabemos el nombre” pero golpeaban la pelota con el pie y tenían una red como las de voley. Eran muy ágiles y flexibles!

Día 3 Trekking Kalaw-Inle Lake

Hoy nos despertábamos ya con ganas de llegar al destino. Conocer a la gente local nos estaba encantando, pero como he dicho el guía no le daba ninguna importancia. Hoy llegaríamos al punto de tensión más alto entre los que queríamos pararnos en las aldeas, hacer fotos, conocer su manera de vida y los que querían parar en algún bar a tomarse cervezas. Evidentemente, el guía estaba en el segundo grupo (cerveza no bebió, eso hay que decirlo…).

Pasamos fugazmente por dos aldeas y forzamos para quedarnos más rato…Parecíamos un grupo de niñxs de colegio de verdad jajajaj pero es que ya nos daba igual.

Lugares totalmente únicos en el mundo que se mantienen completamente al margen de la globalización y ni tan solo nos parábamos para echar una foto, venga hombre! Total para andar por medio de bosque quemado…creo que podía esperar.

Así que los que no estábamos de acuerdo con el planteamiento del guía nos parábamos cada dos minutos para hacer fotos, para interactuar con los críos que les encantaba vernos (y eran una monada), hablar con la gente, etc. Luego llegábamos donde estaba el guía esperando con cara de asqueado y seguíamos andando como si nada. Cuando veíamos otro poblado, ahí que nos volvíamos a parar. Total, ya estábamos de vuelta de todo. La otra parte del grupo entre que solo quería sentarse en un bar y estaban destrozados (no habían hecho un trekking en su vida) creo que nos querían matar a los que oponíamos resistencia jajaaja.

No me digas que no valía la pena pararse...
No me digas que no valía la pena pararse…
Estas niñas tan guapísimas les encantaba verse en la pantalla de la cámara

Creo que no he visto peques tan felices como los de estas aldeas
Creo que no he visto peques tan felices y sonrientes como los de estas aldeas

Una vez pasamos el último pueblecito, se acabó el poco atractivo que le quedaba al trekking. Andamos entre medio de “desierto forzoso”. Nada alrededor, como dijo nuestra amiga Araz, parecíamos espaldas mojadas cruzando la frontera por el desierto mejicano…creo que esa es la descripción más gráfica.

Caminando por la nada…

Andar por andar, sin nada que ver, sin ningún punto de interés, ni un objetivo final que nos motivara.

Después de no se cuantas horas, llegamos al “restaurante” donde comimos y de ahí partimos hacia Inle Lake.

Recorrido en barca por Inle lake

Esta fue la última etapa. Nos subimos a una barquita y nos despedimos del guía (no muy efusivamente como habrás deducido…). Con la barca nos llevaron a través del lago hasta Nyaung Shwe que es la localidad donde alojarse en el lago Inle.

Antes de llegar, hicimos dos paradas. Una en un local donde fabricaban plata y otra para ver a dos hermanas que todavía llevaban los collares estos de las tribu jirafa. Nos explicaron que eran las últimas de la tribu que lo llevaban (ya eran muy mayores) y que las jóvenes ya no lo utilizaban. Las paradas eran interesantes pero tenían una finalidad comercial. Lo que querían eran que acabaras comprando alguna de sus producciones. La verdad que lo entiendo porque de alguna manera se tienen que ganar la vida.

Llegada a Nyaung Shwe

Nos dejaron en el embarcadero y fuimos a pie hasta nuestro hostal, el Gypsy Inn, excelente! Lo mejor es que se encontraba justo delante del lago.

Sensaciones personales

Después de hacer el trekking, nos quedamos un poco con la sensación de que está un “poco forzado” para tener algo que ofrecer a lxs viajerxs. Es decir, montan ese trekking, aparece en unas cuantas guías de viaje, en unos cuantos blogs y ya se convierte en algo “obligatorio” que hacer.

A pesar de eso, nos quedamos con la parte positiva (siempre la hay). Nos quedamos con el descubrimiento de los grupos étnicos (algo totalmente fascinante para nosotros), sus aldeas y todo el aprendizaje que nos llevamos en la mochila.  De la misma manera, tenemos que decir que parecía que el trekking consistía en llegar rápido al punto de descanso. Llegábamos a las 4 de la tarde a la casa donde íbamos a dormir y nos sobraba toda la tarde. En lugar de eso, podríamos habernos parado más por el camino y conocer más en profundidad los poblados.

Desconocemos si esto ocurrió por las pocas ganas del guía, por el poco aprecio que sentía por los grupos étnicos. No creo que se debiera a mala intención o desidia más bien al hecho de que no valoran el tesoro cultural que tienen escondido entre sus montañas. Nosotros tuvimos que forzar la máquina para que cumpliéramos el itinerario marcado, ya que nos íbamos saltado varios puntos para llegar antes. Una vez acabamos el trekking, nos pusimos en contacto con la empresa para contarles lo sucedido.

Explorando el lago Inle

Durante los próximos días de nuestro viaje, nos dedicamos a descubrir los alrededores del lago Inle y también el interior del lago.  Conocer la vida en el lago ha sido la mejor experiencia de todo el viaje.

Día 8. Inle Lake: campos de cultivo y poblados


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Día 2. Yangon. Qué visitar en 24 horas



Ayer habíamos llegado muy tarde a Yangon y después de pasar todos los controles y llegar al hotel casi a media noche, poco o nada nos dio tiempo a conocer de la ciudad. Hoy teníamos todo el día por delante para recorrernos todo Yangon!

⇒Día 1. Yangon. Cómo llegar desde el aeropuerto de Yangon al centro de la ciudad

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Primer día en Yangon

Después de disfrutar como niñxs del enorme desayuno del The SAT Yangon, empezamos con las gestiones que teníamos previstas para el día de hoy.

Lo primero que necesitábamos hacer era cambiar dinero. Por Internet habíamos leído cada chorrada. Que si solo aceptaban dólares, que no aceptaban Baths (moneda tailandesa), que no se podía pagar con tarjeta, e incluso habíamos leído que no había cajeros!! Supongo que es un país que está cambiando rápidamente y la información se queda obsoleta al poco tiempo.

Dónde cambiar dinero en Yangon

Entre las calles 13 y 12 en la carretera principal. Justo al lado del supermercado hay un puesto para cambiar dinero y cruzando la carretera, hay más lugares. Nosotros cambiamos euros porque tenía mejor cambio. En los bancos y en las casas de cambio se pueden cambiar Baths de Tailandia sin problema (mucha gente visita Myanmar viniendo de Tailandia).

Qué visitamos en 24 horas en Yangon

⇒China Town

Chinatown es el centro neurálgico de la ciudad. Donde se encuentran la mayoría de alojamientos para mochilerxs. Es el mejor lugar donde buscar hostel porque está muy céntrico y se puede visitar a pie la mayor parte de atractivos.

⇒Local Market

Después de cambiar dinero y pasar por el supermercado a comprar provisiones, fuimos a ver el mercado. Se encuentra entre la calle 17 y la 21, en la avenida Maha Bandoola road (la calle principal). Este es un espectáculo. Sin palabras. Nos quedábamos tan embobadxs con lo que estábamos viendo que hasta perdí a Jordi por el camino…

⇒Indian Town

Avanzando por la avenida principal, notamos que empieza a cambiar el panorama.

Mujeres con Hiyab, mezquitas y tiendas dirigidas por musulmanes. Estábamos llegando a Indian Town. La comunidad musulmana en Myanmar es muy numerosa. Tienen sus escuelas, tiendas, comercios, etc. No todas las mujeres llevan hiyab y van vestidas igual que el resto de mujeres en Myanmar.

A lo largo del viaje conocimos a bastantes familias musulmanas y por la sensación que nos dio, siguen una versión muy light del islam. Por ejemplo, dentro de los transportes públicos donde te mueres de calor, las mujeres se quitan el velo sin problema incluso llevan manga corta o pantalón corto. No nos tendría que chocar pero en Europa es bastante más complicado ver este tipo de actitudes en la comunidad musulmana.

⇒Choque cultural

Yangon en si es una ciudad tirando a fea (muy fea) pero lo que más nos gustó de este día fue todo lo que empezábamos a descubrir sobre Myanmar.

Caminando por las calles, veíamos monjes budistas comprando en comercios musulmanes, sinagogas e iglesias cristianas una al lado de la otra, mujeres con su Myanmar makeup y los hombres vestidos con su tradicional falda, el Longy. Parece otro mundo. Nos encantaba esta sensación, estábamos hartxs de tanta globalización. Una de las cosas de las que nos dimos cuenta rápido es que las mujeres en Myanmar son guapísimas! Los hombres entre tanto escupitajo y los dientes rojos…

⇒Callejear por Yangon con los ojos bien abiertos

Vale la pena tomárselo con calma. Pasear por las avenidas principales sin rumbo fijo, parándonos en los detalles. Myanmar realmente lo vale. Vais a alucinar con todo, como nosotros. A cada paso que dábamos, había algo que nos hacía sacar la cámara. Sorprendidxs es poco. La ciudad no es una maravilla, pero estas primeras sensaciones del viaje fueron las mejores. Estábamos encantadxs con todo lo que estábamos viendo!

Andamios en Yangon
Andamios en Yangon

⇒Sule Pagoda y Maha Bandoola Garden

Andando andando, llegamos hasta la Sule Pagoda y el Maha Bandoola Garden. Un parque que está justo delante del City Hall y de la pagoda. Era día festivo y estaba lleno de familias y parejitas…

Solo entrar notamos como mil ojos se clavaban en nosotros. Todo era un poquito raro. Rápidamente nos dimos cuenta. No están para nada acostumbrados a ver gente extranjera (parece mentira que queden lugares así en el mundo). Nos sonreían y nos preguntaban de dónde éramos. Nos hacían fotos de lejos y aunque al principio desconfiábamos mucho, nos dimos cuenta que no había ningún tipo de maldad. La gente super amable, sonriente y muy curiosa. Fue una experiencia totalmente nueva para nosotros. Los locales son personas fantásticas!!!!

Jugando en el parque
Niño hindú Jugando en el parque

⇒Yangon Heritage

Nosotros fuimos porque nos lo dijeron en el hostel…no vayáis no tiene nada. Hay los típicos edificios gubernamentales y bancos de la época colonial. Lo mejor es observar la vida cotidiana de Yangon y no ir a ver edificios y pagodas.

⇒Pagoda shwedegen

Esta pagoda es ENORME y preciosa. Nosotros la vimos desde el taxi el día que llegamos a Yangon. Era por al noche y estaba toda iluminada. Queda muy lejos de la ciudad y hay que coger taxi. Nosotros como ya la vimos muy bien desde el taxi, no volvimos. Pero si no la habéis visto, vale la pena una visita. Solo abre en dos turnos uno de madrugada y otro por la noche.

¿Dónde comimos?

Fuimos directos al supermercado y comprados productos envasados. No se puede comer en puestos de la calle. No es Tailandia. Esta es la lección número 1. Nos lo habían advertido pero nos dimos cuenta desde el primer minuto que pusimos los pies en la calle. En Tripadvisor hay algunos restaurantes recomendados para extranjeros pero no fuimos.

De vuelta al hostel con muchas ilusiones en el bolsillo

Volvíamos al hostel muertxs y agotadxs por el calor sofocante de Yangon pero muy muy contentxs. Lo que habíamos descubierto hasta el momento nos había encantado. Nos encontrábamos en un lugar totalmente diferente y nos quedaban muchas cosas por descubrir. Motivación máxima para este viaje.

Yangon-Kalaw by bus

Al día siguiente, cogíamos nuestro primer bus de larga distancia hasta Kalaw. Os contamos cómo hacerlo en la siguiente entrada!

⇒Día3. Yangon-Kalaw by bus


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