Bornean SunBear Conservation Centre: el oso más pequeño del mundo



Uno de los lugares menos conocidos de Borneo es este centro de rehabilitación del Sun Bear, el ejemplar de oso más pequeño del mundo. Suele quedar eclipsado por el centro de Orangutanes Sepilok que se encuentra a escasos metros del Borneo SunBear Conservation Center. No entendemos por qué motivo pasa tan desapercibido porque debería ser obligatoria su visita.

Anteriormente…

Dedicamos todo el día anterior a desplazarnos desde Kota Kinabalu hasta Sandakan. Viajecito con unas cuantas anécdotas incluidas que no tienen desperdicio alguno. Aprovechamos lo que nos quedaba de día para visitar Sandakan. Si todavía no la has leído, te dejamos el link!

Día 14. Sandakan: una nueva aventura en Borneo

Bornean Sunbear Conservation Centre

Llegando en…un cacharro viejo

Para llegar hasta el Bornean Sun Bear Conservation Centre cogimos el transporte público.

Teníamos la terminal de buses urbanos (o algo parecido a una terminal) muy cerca de nuestro alojamiento. Nos habían dicho que teníamos que ir a la estación y preguntar qué bus llegaba hasta Sepilok (la reserva de orangutanes). Ni número de bus de nada de nada. Total que eso hicimos. No tuvimos ni que preguntar. Solo acercarnos, ya escuchamos un hombre que estaba dando voces anunciando que el bus iba a Sepilok. Ahí que nos subimos! En la puerta de los buses se ponen unos hombres y van gritando a viva voz hacia donde se dirige el transporte. Tampoco hay ningún horario fijado. Las furgonetas salen cuando están llenas. Pero se llenan muy rápido. El precio también lo sabíamos de antemano, queríamos evitar que nos timaran aunque no lo intentaron. 5 Ringits por persona.

El viaje se hizo eterno. Cada vez que había algún potencial pasajero, se paraba para preguntar. No hay paradas de bus establecidas. La gente se bajaba donde quería. Hacíamos una media de dos paradas cada cinco minutos. Un auténtico tostón. Lo mejor de todo es que el conductor tenía música máquina destroyer con el volumen a tope a punto de sangrarnos los oídos. Eran las 8 de la mañana pero parecía que estábamos dentro de un after. Nos estábamos partiendo de la risa. Les encanta poner la música hiper mega fuerte dentro de las furgonetas. El bus estaba hecho polvo. Una cafetera vieja. A duras penas tiraba.  Nos declaramos fans totales del transporte público around the world. Es una de las mejores maneras de conocer un país y de recopilar anécdotas. 

Encontrar la entrada del Borneo Sun Bear Conservation Centre

Nos bajamos en una rotonda, pero todavía teníamos que continuar andando unos 2km. Tardamos unos 15 minutos. Cuando se llega al aparcamiento de Sepilok, la entrada a la reserva de Orangutanes queda a la derecha y la entrada del Borneo SunBear Conservation Centre queda a mano izquierda. Hay que fijarse bien porque cuesta un poco de ver. Queda completamente eclipsada por el mega cartel de Sepilok. Cruzamos la pasarela de madera que lleva hasta el recinto y entramos en el centro de visitantes.

Horario y precio

No hay unos horarios concretos para visitar el centro como pasa con los orangutanes en Sepilok o en Semenoggh. Abren a las 9 y cierran sobre las 17h. Como en la mayoría de países del mundo (excepto en los europeos) hay un precio para turistas y otro para locales. En nuestro caso, la entrada cuesta 31 Ringits por persona.

La visita al centro

Hay un circuito de pasarelas elevadas que atraviesa una parte del centro y que permite ver a los osos “bastante bien”.  Hay que permanecer en silencio e intentar no hacer ruido al andar. También hay que tener en cuenta que tienen poquitos ejemplares y no hay muchos que se dejen ver.

En dos plataformas estratégicamente situadas, habían instalado unos prismáticos con los que se podía observar perfectamente a los osos como si los tuvieras a un palmo. Una sensación indescriptible. Son unos animales totalmente entrañables, adorables. Lxs trabajadorxs del parque te ayudaban a utilizarlos y a localizar a los osos rápidamente. Estos animales son bastante tranquilos, por lo que cuando encuentran un buen rincón donde sentarse a descansar, se pueden tirar horas tumbados. Los que estaban descansando en lo alto de los árboles eran fáciles de ver y de fotografiar, los que correteaban entre las hojas no se podían fotografiar bien pero era realmente emocionante verlos jugar entre ellos.

Una vida de abuso y crueldad

Hablando con lxs trabajdorxs, nos contaron que todos los osos que tienen en la actualidad han sido rescatados de vidas extremadamente terribles.

Uno de ellos fue rescatado por un periodista que tuvo que comprárselo a una familia que lo tenía enjaulado como “animal de compañía” en pésimas condiciones. De hecho, esta hembra no tiene un tamaño normal y ha sufrido malformaciones en sus extremidades. No la pueden poner con el resto de osos de su edad porque le hacen “bullying”. Otro lo interceptaron cuando iba a ser vendido por gente local a traficantes para utilizar partes de su cuerpo y sus órganos para elaborar productos de medicina tradicional china. Otro de los osos, lo retuvieron en el aeropuerto. Y así, una larga lista de desgracias.

El problema principal es que la población local ve en ellos una manera de hacer dinero. Muchos los utilizan para comerciar y traficar con ellos. O bien los venden a gente que se dedica a la medicina china o bien a grandes mafias que se encargan de introducirlos en Europa, América o Asia para explotarlos en circos. Son animales extremadamente inteligentes y “fáciles” de adiestrar por lo que son explotados en circos de todo el mundo que se lucran a costa de su sufrimiento. Por eso, cuando vemos este de espectáculos con animales, debemos intentar pensar y reflexionar de dónde proceden, en qué condiciones han sido substraídos y adiestrados para hacer cosas que van en contra de su naturaleza.

Por supuesto, la imparable destrucción de la selva de Borneo para su sustitución por enormes plantaciones de aceite de palma es otro de los potenciales peligros que corre esta especie (y gran parte de la fauna autóctona).

Esta hembra convive con otros osos más pequeños porque estuvo encerrada en una jaula durante los primeros años de vida y su tamaño es mucho menor de lo que le tocaría por edad.

Dentro del recinto también hay varios paneles explicativos sobre los peligros que acechan a estos animales. Además de ser un centro de recuperación, también hacen toda una labor divulgativa y pedagógica entre la población local. Organizan visitas para escuelas y trabajan con gente de la zona para mentalizarlos e intentar cambiar costumbres y creencias, sobretodo entre la comunidad china.

Paneles explicativos. En este caso relata el drama de la deforestación en Borneo y el peligro que esto representa para los osos.
Los osos son víctimas del tráfico ilegal de animales para utilizar partes de su cuerpo en medicinas tradicionales chinas y en brujería.
Debido al maltrato que sufrió tiene malformaciones en las manos que le impiden andar con normalidad.
Una de las características de estos osos (a parte de su diminuto tamaño) es el collar que se les dibuja en el pelaje de alrededor del cuello.
Son sencillamente entrañables

Para volver del centro, utilizamos el wifi de la cafetería de Sepilok y pedimos un Grab. Porque no había manera de que alguien nos aclarara cómo podíamos volver a coger alguna furgoneta o bus o algún medio de transporte público con destino Sandakan.

Merece la pena

La vista al Borneo Sun Conservation Centre te remueve por dentro. Los osos son preciosos pero cuando se visita este centro no se va a un zoo. Se va a conocer una realidad muy cruda y violenta que te agita la conciencia.

Estos osos no suelen ser capaces de recuperarse por completo debido a las malformaciones físicas y a las secuelas psicológicas por lo que en muy pocas ocasiones pueden volver a liberarlos en reservas protegidas por el gobierno. De este sitio aprendimos muchísimo y salimos muy concienciadxs. Ojalá realmente lleguen a un elevado porcentaje de la población local y consigan frenar este tipo de atrocidades.

Siguiente destino…

Al día siguiente nos íbamos hasta la zona de Kinabantangan river. Estaríamos dos días explorando esta zona de un gran valor ecológico pero casi arrasada por las plantaciones de aceita de palma.

⇒Día 16 y 17. Kinabantangan River: elefantes, orangutanes y cocodrilos.


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Sandakan: una nueva aventura en Borneo


Hoy llegábamos a nuestro segundo destino importante en la isla de Borneo, Sandakan. Habíamos hecho noche en la ciudad de Kota Kinabalu en un hostal que resultó ser un local de masajes con final feliz para hombres (toda una experiencia) y ya estábamos deseando salir pitando de allí.

Anteriormente…

El día de ayer había sido uno de los mejores en Malasia. Por fin pudimos visitar la reserva de Semenoggh y ver unos cuantos ejemplares de orangutanes en directo. Una sensación indescriptible!

Día 13. Kuching-Semenoggh Natural Reserve-Kota Kinabalu

La noche en nuestro “special hostel”

La noche en Kota Kinabalu había sido de lo más entretenida. Cuando se escondió el Sol, las chicas de recepción se transformaron en masajistas sexys y un ir y venir de hombres bastante asquerosos no paraban de entrar y salir del “spa”. Porque nuestro hostel también era un “spa” aunque no todo el mundo tenía acceso…

Nosotros sentadxs en los sofás de recepción viendo el panorama, SURREALISTA. Nos entró la risa (de hecho, ahora recordándolo nos da la risa again!), porque mira que llevábamos unas cuantas anécdotas durante los últimos meses viajando pero todavía no nos habíamos topado con esta.

El hostel lo habíamos cogido de manera un poco apresurada. La idea inicial era viajar el mismo día hasta Sandakan, pero solo salían buses por la mañana, así que no nos quedó otro remedio que hacer noche en Kota Kinabalu. Este parecía un buen lugar por ubicación y precio. El hecho es que mientras observábamos la vida nocturna del hostel, nos dio por mirar los comentarios que había del hotel en Internet. Efectivamente, los títulos eran tipo “mucho más que un hostal”, “mucha actividad nocturna”el uniforme de las empleadas recuerda a otro tipo de locales”, etc, etc, etc. En fin, nuestra valoración fue en la línia. Lo de la ropa de las chicas sí que fue un shock. Las habíamos visto en el momento del check in con ropa normal y de golpe cuando volvemos de cenar nos las encontramos con unas pintas que atamos cabos rápido.

Kota Kinabalu-Sandakan

Temprano, pedimos un Grab y nos dirigimos hasta la estación de buses de Inanam. Es importante saber que los buses que parten hacia Sandakan no salen de la estación central de Kota Kinabalu, parten desde Inanam. Para llegar, no hay transporte público, es necesario coger un taxi o un Grab.

El recorrido en coche nos sirvió de ruta turística por la ciudad. Kota Kinabalu se ve una ciudad mucho más moderna que Kuching, con más y mejores infraestructuras. El hombre tan amable que nos llevó en coche de Bako National Park hasta Kuching ya nos lo había comentado.

Inanam Station

La estación es grandecita y hay varios puntos desde donde salen los autobuses. Nosotros le dijimos al conductor que íbamos hacia Sandakan y nos dejó en el lugar exacto.

A pesar de habernos dejado en la “terminal” o parking correcto, no encontrábamos donde comprar los billetes. Estuvimos preguntando y nos llevaron de un lugar a otro hasta que por fin encontramos la ventanilla. Pagamos 43 Ringits por persona por el viaje.

Una vez en Sandakan…

Nos dejan tiradxs y nos rescatan 

Antes de partir, habíamos mirado donde se encontraba la estación de buses en la ciudad de Sandakan. Por lo que parecía, muy cerca de nuestro alojamiento. Pero, de golpe, el bus se para en medio de la nada, y dice que es la última parada. Le preguntamos al conductor y nos dice que tenemos que llegar en taxi o en moto.

Efectivamente, allí estaban acechando todos los conductores, qué agobio. Miramos a nuestro alrededor y todo daba muy mal rollo. Miramos a qué distancia quedaba la ciudad porque nosotros hemos andado lo que no está escrito y no teníamos problema…Pero era imposible..quedaba demasiado lejos y todo eran grandes carreteras.

Por suerte, una pareja de jubilados filipinos vino a nuestro rescate. Nos dijeron que fuéramos con ellxs que también iban a Sandakan. De entrada, no nos fiábamos nada. La pareja nos explicó que los taxistas que se esperan en el bus siempre te cobran el doble y que es mejor pararlos directamente en la carretera. Que a nuestro entender, más que una carretera secundaria parecía una autopista…Pero, sí, uno se paró.

La pareja de filipinos negociaron el precio y nos subimos. Primero, se bajaron ellxs. El lugar donde vivían nos encantó. Nos hubiéramos bajado para hacer mil fotos. Eran casas flotantes. Incluso nos dijeron cual era su numero para que fuéramos mientras estábamos en Sandakan. Este poblado de chabolas construido encima de una especie de estanque quedaba lejos del centro de la ciudad, donde nosotros teníamos el alojamiento. Antes de subirnos, ya habíamos pactado con el taxista que ellos pagarían 7 Ringits y nosotros 10 Ringits. Nos despedimos de ellos y nos advirtieron que le pagáramos solo 10 Ringits aunque él nos pidiera más porque era lo que habíamos pactado…como se los conocen…

Llegamos a nuestro alojamiento. Bajamos del coche, cogemos las mochilas y le damos los 10 Ringits justos. Y, qué sucede? Nos pide más dinero. Nos giramos y adiós.

Alojamiento en Sandakan…subiendo de categoría!

Nos alojamos en el Hotel Sentral Sandakan. (sí, un hotel, en todos los meses de viaje anteriores creo que no nos habíamos alojado en ninguno!). Teníamos habitación privada y….baño privado! La verdad que estuvimos de fábula en el hotel.

Explorando Sandakan

Lo que nos quedaba de tarde, la dedicamos a pasear tranquilamente por la ciudad. Sandakan es un lugar muy curioso. No es “bonito” pero tiene su encanto y es muy auténtico. Nosotros nos sentíamos muy observadxs. Todo el mundo nos miraba sin cortarse nada de nada.

Primero, fuimos a compra comida para los próximos días a un supermercado que teníamos cerca del hotel y después de dejar las cosas, llegamos hasta el muelle andando. Allí encontramos un centro comercial con varios restaurantes y un McDonalds. Cenamos y nos volvimos.

Vuelvo a decir que parece que Sandakan no tiene nada, pero es muy diferente. Mucho. De un estilo y ambiente que nos recordaba a Kuching. Lo vemos todo muy dejado y bastante sucio. Plásticos y restos de comida por las aceras. La conducción un caos aunque hay muy pocos coches. Lo que sí nos damos cuenta es que la comida en los restaurantes no tiene mala pinta del todo. En Kuching lo habíamos visto mil veces peor.

Próximamente…

Una vez en el hotel, preguntamos cómo llegar a Sepilok en transporte público. Ya lo habíamos buscado pero queríamos confirmar. Nuestra intención no era ir a ver los orangutanes de Sepilok (ya los habíamos visto en la reserva de Semenoggh). Queríamos ir al Borneo Sun Bear Conservation Centre, que se encuentra justo delante de la entrada de Sepilok.

El sun bear es el ejemplar de oso más pequeño del mundo. En este centro llegan después de ser rescatados del comercio ilegal y de otras muchas situaciones horribles que solo de pensarlo se te encoge el alma. Popularmente, se cree que algunas partes del cuerpo de estos osos tienen propiedades curativas y se utilizan en la medicina tradicional china. Os contamos todo lo que aprendimos en este centro y mucho más en la próxima entrada!

⇒Día 15. Sandakan-Borneo Sun Bear Conservation Centre-Sandakan


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