Lago Inle. Recorrido en barca para descubrir la vida en el lago


Todavía no lo sabíamos, pero hoy iba a ser uno de los días más emocionantes de nuestro viaje a Myanmar. Al Lago Inle habíamos llegado después de un trekking de 3 días a través de las montañas shan. No teníamos planes previstos en esta localidad y tampoco nos había dado tiempo a buscar mucha información. El planing de hoy había sido totalmente improvisado, pero a veces, estos son los mejores planes! 

Anteriormente…

El día anterior nos recorrimos todos los alrededores de Nyaung Shwe en el lago Inle. Nyaung Shwe sería la principal localidad en tierra del lago Inle. Hicimos un recorrido bastante completo a pie sin rumbo fijo, perdiéndonos por los estrechos caminos de tierra entre aldeas y campos de arroz. Si todavía no la has leído, puedes ver toda la entrada completa en el siguiente link:

⇒Día 8. Lago Inle. Visita a los alrededores: aldeas y campos de cultivo.

Recorrido en barca por el Lago Inle

Hoy habíamos quedado con Zaw, el propietario de una pequeña barquita de madera que conocimos ayer mismo. Se ofreció a llevarnos por unos 6€ a los lugares más destacados del lago. Teníamos muchísimas ganas de conocer cómo era realmente el interior del lago. Si se trataba de una turistada o si en su lugar íbamos a descubrir un lugar auténtico y diferente a lo que habíamos visto hasta el momento. Ya te adelanto que de turistada nada, este día se convirtió en el mejor de nuestro viaje.

Encuentro con Zaw, nuestro remero 

Desayunábamos tempranito y a las 8:30 de la mañana salimos en busca de nuestro compañero. Nos estaba esperando puntual en la puerta del hostal, con una sonrisa y con muchas ganas de complacernos.

La verdad que no estamos muy acostumbradxs a ir solos con alguien, a algo tan privado, ni a tanta atención. Al principio, nos sentíamos un poco incódomodxs pero a medida que fue pasando la mañana, nos fuimos relajando. El hombre se esforzaba mucho en llevarnos a sitios que nos gustaran y se adaptó a los cambios que le propusimos. Se le veía preocupado siempre pendiente de nuestra reacción para saber si nos había gustado el lugar o no. Muy amable y humilde. El lago Inle nos encantó pero él también.

Esta fue la tarjeta que nos dio el día anterior cuando se nos presentó. La vamos a guardar con mucho cariño.
Esta fue la tarjeta que nos dio el día anterior cuando se nos presentó. La vamos a guardar con mucho cariño.

Nos subimos en la barquita y para evitar que nos tuviéramos que sentar en el suelo, nos colocó dos sillas y también chalecos salvavidas. Nosotros no tuvimos sensación de inseguridad en ningún momento. La barca es pequeñita, de madera y con un motor de gasolina bastante ruidoso.

Lo que sí que hay que tener en cuenta es que hace bastante fresco (frío) dentro del lago y que a eso hay que añadirle el viento que hace cuando está en movimiento. Nosotros llevábamos los impermeables y una camiseta de manga larga, pero hubiésemos agradecido alguna capa más y calcetines.

Nuestro conductor y servidora
Nuestro conductor y servidora

Paradas en el lago Inle

Para concretar las paradas que íbamos a hacer a lo largo del día, hablamos con él el día anterior y también antes de subirnos. Le dijimos algunos lugares a los que no queríamos ir, básicamente a ver las mujeres jirafas y algún que otro lugar que ya habíamos visto anteriormente a la vuelta del trekking de Kalaw a Inle lake.

Mercado

Nuestra primera parada fue para conocer de cerca este mercado tradicional. Nos apasionó!!! Le dedicamos un rato bien largo y no se cuántas fotos hicimos. Increíble!!! A cada paso que dábamos se nos abrían más lo ojos. La vida en el lago Inle en estado puro.

Llamábamos un poco bastante la atención con nuestra pinta de guiris, la gente nos miraba y se les escapaba la risa cuando nos girábamos. A nosotros también nos hacía gracia encontrarnos en esa situación, nunca antes nos había pasado. En otro país seríamos un blanco fácil, pero aquí nos sentíamos más que tranquilxs. Esta gente es todo inocencia y humildad.

Lo bueno que tienen es que son muy divertidos y les encanta que les hagas fotos. A la que veían que sacaba la cámara, posaban para la ocasión. Siempre están dispuestos a brindarte su sonrisa.

Estas son algunas de las imágenes que obtuvimos durante nuestro paseo por este fantástico lugar.

La vida en el mercado es apasionante. Incluso los pequeños intercambios se convierten en una oportunidad para aprender de ellos y de ellas.
Aquí se llevan las balanzas de toda la vida para pesar la comida. Las mujeres alegres como siempre con la cara maquillada con thanaka.
A parte de los puestos de comida, también había muchos «restaurantes» donde hacer un break después de las compras. Solo aptos para estómagos birmanos. Horno de leña.
La venda de especies como cúrcuma es una de las principales actividades

Después de pasar todo el tiempo del mundo descubriendo el mercado local, volvimos al punto donde habíamos quedado son Zaw. Allí nos estaba esperando. Volvíamos a la barca entusiasmadísimxs con lo que habíamos visto. Una oportunidad única para conocer de cerca la vida cotidiana de la gente local. Aunque la emoción ya se nos notaba en la cara, le hicimos saber a Zaw lo encantados que estábamos con esta visita y él nos lo agradeció mostrándonos su mejor sonrisa.

Pagoda

La siguiente parada quedaba un poco lejos y pudimos disfrutar de un largo paseo por el lago. Casi diría que los traslados de un punto a otro era lo que más nos gustaba. Estábamos ilusionadxs como dos niñxs pequeñxs.

Llegábamos a la Pagoda. Hay unas cuantas en el lago Inle pero esta es la que quedaba más cerca de nuestro recorrido. Pensad que el lago es enorme y nosotros solo vimos una pequeña pincelada.

Llegando a la pagoda, vista desde la barca

Desembarcamos y solo pisar tierra firme nos indicaron que teníamos que quitarnos los zapatos. En Myanmar son muy estrictos con este tema. Los templos y alrededores no se pueden visitar con calzado ni con calcetines. Ir descalzo dentro del templo no nos importaba, pero ir por fuera…con todo el suelo lleno de escupitajos rojos del tabaco de mascar que toman…

La pagoda no es que sea nada del otro mundo pero la visita en si nos encantó. Solo con poder observar el transcurso de la vida diaria ya nos mereció la pena. Es todo tan diferente que nada nos pasaba inadvertido.

Posando para la cámara!

Tejidos

En Myanmar tanto hombres como mujeres visten su tradicional sarong. Faldas con coloridos estampados hechos de tejidos naturales.  Poca gente va con pantalones por la calle. Las mujeres también suelen llevan camisas y blusas ajustadas a juego con el estampado de la falda. Prendas preciosas que todavía realzan más su belleza natural.

En el lago inle se encuentran algunas de estas pequeñas factorías familiares que se dedican a la creación de estos mantos. Todo se hace manera totalmente manual, con mucho mimo y paciencia. Horas y horas de trabajo que se culminan con la creación de increíbles texturas, colores y formas.

Nuestro amigo nos dejó en el embarcadero para que visitáramos el lugar. Entramos y una de las chicas que suponemos vivía/trabajaba allí, se alegró un montón de vernos (creemos que estaba bastante aburrida la pobre) y nos hizo una «visita guiada» por todo el recorrido. Nos explicó con todo lujo de detalles el proceso de elaboración.

Una de las cosas que más nos llamó la atención era de dónde sacaban el tejido. Se extrae de una alga que crece en el mismo lago. La abren y dentro se encuentran unos finísimos filamentos que se van hilando hasta obtener la cantidad idónea para elaborar las prendas.

Parten la planta en dos y dentro se encuentra un finísimo hilo

La visita fue muy interesante. Nos gustó conocer las instalaciones, «la fábrica» y su casa. Una casa que, por si todavía no lo habíais deducido, es flotante, como todas las construcciones que hay en lago.

Cuando acabamos, volvimos al punto de partida y nos encontramos con nuestro guía por un día. Continuamos con el recorrido por el lago Inle.

Fabricación de machetes

El siguiente lugar al que nos llevó fue a casa de una familia que se dedicaba a hacer cuchillos, catanas y machetes. Esto fue un espectáculo. Llegamos y estaban padre e hijos dando golpes con toda su fuerza a un trozo de metal ardiendo. Un trabajo duro, no lo siguiente. Y así, sin más, van moldeando hasta conseguir la forma deseada. Ni maquinaria, ni tecnología, ni nada. A golpes. Hicimos un vídeo que vale oro pero de momento no lo podemos subir (mala conexión a Internet).

Tabaco

Volvimos a la barca bastante impactadxs pero encantadxs de nuevo. Cerca había una casa donde fabricaban tabaco de Myanmar. Nosotros no fumamos pero nos hacía gracia ver cómo son, ya que son muy diferentes a los cigarrillos convencionales.

La familia nos invitó a entrar sin problema. Una de las hijas estaba elaborando unos cuántos y nos sentamos con ella. Hasta nos invitaron a té y a un aperitivo. A parte de tabaco, ponen diferentes hierbas aromáticas y los envuelven con hoja de plátano. Hay de muchos tipos y «sabores». Otro de los hermanos, tallaba unas cajitas que eran una obra de arte para guardarlos.

Igual pensáis que eran así de amables para vendernos algo, pero ya sabían que nosotros no fumábamos y no teníamos pensado comprar absolutamente nada de tabaco. Nos atendieron igual de bien y nos trataron con toda la amabilidad del mundo. Nosotros de entrada ya se lo dijimos porque no quería que al final hubiera el momento el incómodo de intentar venderte algo…

Floating Garden

Después de esta visita, navegamos un buen rato por el lago hasta llegar a lo que ellos en inglés denominan Floating Garden. Básicamente, es un huerto flotante inmenso dentro del lago. En él, encontramos una de las imágenes que más nos han gustado. Este recolector de algas, vestido con el traje tradicional de los pescadores del lago inle y con la cara recubierta de thanaka para protegerse del Sol.

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Una de las principales actividades del Lago Inle es la recolecta de algas

Recorrimos una extensión enorme. Pudimos ver de cerca todo tipo de cultivos, una de las áreas más bonitas fue cuando las plantaciones de flores. Y, por supuesto, ver a las personas en su día a día al final fue lo que más nos gustó.

Monasterio

«La última parada» (por decirlo de alguna manera) que hicimos fue para ver este pequeño y austero monasterio. Todo hecho de madera, con forma circular y con espacios abiertos sin paredes que lo dividieran. Desde cualquier punto del interior se podía divisar el lago. 

También pudimos presenciar el momento de rezo y de ofrendas de familias que viven en el lago. Al igual que ellos, nosotros también nos tuvimos que descalzar solo bajar de la barca.

Dentro del monasterio vimos jóvenes que «se convertían» por primera o segunda vez en monjes. Todos los hombres budistas en Myanmar tienen que hacerlo como mínimo dos veces en su vida. Una cuando son pequeños, hacia los 8 años y la segunda antes de casarse, que suele ser entre los 20 o 21 años. Consiste en pasar una semana internado en un monasterio, vestir y vivir como un monje hasta su «graduación». 

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Todas las personas descalzas ofreciendo una oración. La caja azul que vemos en la derecha es para que antes o después de rezar, introduzcan un billete.

El paisaje dentro del Lago

Todos los lugares que visitamos nos encantaron, por supuesto, el mercado nos dejó totalmente fascinadxs. Nos hubiéramos quedado allí horas e incluso habríamos repetido. Pero de lo mejor del día, para nosotros, fue lo siguiente.

Los traslados de un lugar a otro nos dejaban estas preciosas imágenes. Pescadores utilizando la técnica tradicional, locales de los pueblos flotantes moviéndose de un lado a otra en sus barquitas de madera y agricultores cuidando sus huertos flotantes.

En total 6 horas y media y porque nosotros no quisimos parar a comer en ningún lado…aunque el pobre señor nos llevó a un restaurante flotante en el lago (todo es flotante) pero cuando vimos el panorama…no teníamos ganas de pasarnos los siguiente días metidxs en el baño. Así que nos levantamos y nos fuimos, le dijimos de continuar la ruta y él sin problema, aunque creo que le supo un poco mal…

Conclusión final

Después de hacer todo el viaje por Myanmar, esta ha sido la mejor experiencia sin duda. Conocer a los grupos étnicos durante el trekking de Kalaw a Inle ya nos pareció una oportunidad excepcional, pero nos quedamos con el Lago Inle. De los lugares que más nos ha sorprendido a nivel cultural. Una visita INDISPENSABLE si se viaja a Birmania. Y como opinión personal, mucho mejor que Bagan.

Próxima parada: Hsipaw

Cambiábamos de destino y nos dirigíamos al norte, a Hsipaw. Un lugar que no era lo que esperábamos…descúbrelo en la siguiente entrada.

⇒Día 10, 11 y 12. Hsipaw. Little Bagan y poblados Shan.


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