Sandakan: una nueva aventura en Borneo


Hoy llegábamos a nuestro segundo destino importante en la isla de Borneo, Sandakan. Habíamos hecho noche en la ciudad de Kota Kinabalu en un hostal que resultó ser un local de masajes con final feliz para hombres (toda una experiencia) y ya estábamos deseando salir pitando de allí.

Anteriormente…

El día de ayer había sido uno de los mejores en Malasia. Por fin pudimos visitar la reserva de Semenoggh y ver unos cuantos ejemplares de orangutanes en directo. Una sensación indescriptible!

Día 13. Kuching-Semenoggh Natural Reserve-Kota Kinabalu

La noche en nuestro “special hostel”

La noche en Kota Kinabalu había sido de lo más entretenida. Cuando se escondió el Sol, las chicas de recepción se transformaron en masajistas sexys y un ir y venir de hombres bastante asquerosos no paraban de entrar y salir del “spa”. Porque nuestro hostel también era un “spa” aunque no todo el mundo tenía acceso…

Nosotros sentadxs en los sofás de recepción viendo el panorama, SURREALISTA. Nos entró la risa (de hecho, ahora recordándolo nos da la risa again!), porque mira que llevábamos unas cuantas anécdotas durante los últimos meses viajando pero todavía no nos habíamos topado con esta.

El hostel lo habíamos cogido de manera un poco apresurada. La idea inicial era viajar el mismo día hasta Sandakan, pero solo salían buses por la mañana, así que no nos quedó otro remedio que hacer noche en Kota Kinabalu. Este parecía un buen lugar por ubicación y precio. El hecho es que mientras observábamos la vida nocturna del hostel, nos dio por mirar los comentarios que había del hotel en Internet. Efectivamente, los títulos eran tipo “mucho más que un hostal”, “mucha actividad nocturna”el uniforme de las empleadas recuerda a otro tipo de locales”, etc, etc, etc. En fin, nuestra valoración fue en la línia. Lo de la ropa de las chicas sí que fue un shock. Las habíamos visto en el momento del check in con ropa normal y de golpe cuando volvemos de cenar nos las encontramos con unas pintas que atamos cabos rápido.

Kota Kinabalu-Sandakan

Temprano, pedimos un Grab y nos dirigimos hasta la estación de buses de Inanam. Es importante saber que los buses que parten hacia Sandakan no salen de la estación central de Kota Kinabalu, parten desde Inanam. Para llegar, no hay transporte público, es necesario coger un taxi o un Grab.

El recorrido en coche nos sirvió de ruta turística por la ciudad. Kota Kinabalu se ve una ciudad mucho más moderna que Kuching, con más y mejores infraestructuras. El hombre tan amable que nos llevó en coche de Bako National Park hasta Kuching ya nos lo había comentado.

Inanam Station

La estación es grandecita y hay varios puntos desde donde salen los autobuses. Nosotros le dijimos al conductor que íbamos hacia Sandakan y nos dejó en el lugar exacto.

A pesar de habernos dejado en la “terminal” o parking correcto, no encontrábamos donde comprar los billetes. Estuvimos preguntando y nos llevaron de un lugar a otro hasta que por fin encontramos la ventanilla. Pagamos 43 Ringits por persona por el viaje.

Una vez en Sandakan…

Nos dejan tiradxs y nos rescatan 

Antes de partir, habíamos mirado donde se encontraba la estación de buses en la ciudad de Sandakan. Por lo que parecía, muy cerca de nuestro alojamiento. Pero, de golpe, el bus se para en medio de la nada, y dice que es la última parada. Le preguntamos al conductor y nos dice que tenemos que llegar en taxi o en moto.

Efectivamente, allí estaban acechando todos los conductores, qué agobio. Miramos a nuestro alrededor y todo daba muy mal rollo. Miramos a qué distancia quedaba la ciudad porque nosotros hemos andado lo que no está escrito y no teníamos problema…Pero era imposible..quedaba demasiado lejos y todo eran grandes carreteras.

Por suerte, una pareja de jubilados filipinos vino a nuestro rescate. Nos dijeron que fuéramos con ellxs que también iban a Sandakan. De entrada, no nos fiábamos nada. La pareja nos explicó que los taxistas que se esperan en el bus siempre te cobran el doble y que es mejor pararlos directamente en la carretera. Que a nuestro entender, más que una carretera secundaria parecía una autopista…Pero, sí, uno se paró.

La pareja de filipinos negociaron el precio y nos subimos. Primero, se bajaron ellxs. El lugar donde vivían nos encantó. Nos hubiéramos bajado para hacer mil fotos. Eran casas flotantes. Incluso nos dijeron cual era su numero para que fuéramos mientras estábamos en Sandakan. Este poblado de chabolas construido encima de una especie de estanque quedaba lejos del centro de la ciudad, donde nosotros teníamos el alojamiento. Antes de subirnos, ya habíamos pactado con el taxista que ellos pagarían 7 Ringits y nosotros 10 Ringits. Nos despedimos de ellos y nos advirtieron que le pagáramos solo 10 Ringits aunque él nos pidiera más porque era lo que habíamos pactado…como se los conocen…

Llegamos a nuestro alojamiento. Bajamos del coche, cogemos las mochilas y le damos los 10 Ringits justos. Y, qué sucede? Nos pide más dinero. Nos giramos y adiós.

Alojamiento en Sandakan…subiendo de categoría!

Nos alojamos en el Hotel Sentral Sandakan. (sí, un hotel, en todos los meses de viaje anteriores creo que no nos habíamos alojado en ninguno!). Teníamos habitación privada y….baño privado! La verdad que estuvimos de fábula en el hotel.

Explorando Sandakan

Lo que nos quedaba de tarde, la dedicamos a pasear tranquilamente por la ciudad. Sandakan es un lugar muy curioso. No es “bonito” pero tiene su encanto y es muy auténtico. Nosotros nos sentíamos muy observadxs. Todo el mundo nos miraba sin cortarse nada de nada.

Primero, fuimos a compra comida para los próximos días a un supermercado que teníamos cerca del hotel y después de dejar las cosas, llegamos hasta el muelle andando. Allí encontramos un centro comercial con varios restaurantes y un McDonalds. Cenamos y nos volvimos.

Vuelvo a decir que parece que Sandakan no tiene nada, pero es muy diferente. Mucho. De un estilo y ambiente que nos recordaba a Kuching. Lo vemos todo muy dejado y bastante sucio. Plásticos y restos de comida por las aceras. La conducción un caos aunque hay muy pocos coches. Lo que sí nos damos cuenta es que la comida en los restaurantes no tiene mala pinta del todo. En Kuching lo habíamos visto mil veces peor.

Próximamente…

Una vez en el hotel, preguntamos cómo llegar a Sepilok en transporte público. Ya lo habíamos buscado pero queríamos confirmar. Nuestra intención no era ir a ver los orangutanes de Sepilok (ya los habíamos visto en la reserva de Semenoggh). Queríamos ir al Borneo Sun Bear Conservation Centre, que se encuentra justo delante de la entrada de Sepilok.

El sun bear es el ejemplar de oso más pequeño del mundo. En este centro llegan después de ser rescatados del comercio ilegal y de otras muchas situaciones horribles que solo de pensarlo se te encoge el alma. Popularmente, se cree que algunas partes del cuerpo de estos osos tienen propiedades curativas y se utilizan en la medicina tradicional china. Os contamos todo lo que aprendimos en este centro y mucho más en la próxima entrada!

⇒Día 15. Sandakan-Borneo Sun Bear Conservation Centre-Sandakan


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