Bali: Tegenungan Waterfall y terrazas de arroz Tegallalang



Hoy nos íbamos a conocer algunas de las maravillas de la isla de Bali. Nuestra idea era ir a visitar alguna de sus famosas cascadas y terrazas de arroz. Habíamos leído de varios lugares y al final nos decidimos por la cascada de Tegenungan y las terrazas de arroz de Tegallalang, dos de los lugares más populares entre lxs viajerxs que llegan hasta Ubud.

El centro de Ubud

El día anterior habíamos tenido el primer contacto con Ubud. Una ciudad que nos la imaginábamos completamente diferente y resultó ser mil veces mejor de lo que teníamos en mente. Si estas interesadx en visitarla, no te pierdas toda la entrada completa!

⇒Diá 13. Ubud: Visita de templos hindúes y arrozales.

Día 14. Ubud-Tegenungan Waterfall- terrazas de arroz Tegallalang- Ubud

Cómo llegar

Nosotros pactamos con un taxista el día anterior para que nos llevara tanto Tegenungan Waterfall como a las terrazas de arroz. Nos costó 200.000 Rupias aunque en un principio el hombre nos pedía 400.000. Fue muy fácil regatear la verdad, el precio estaba muy inflado y él en seguida bajó.

Otra manera y seguramente la más cómoda de ir es en moto. Alquilar una moto en Ubud es super fácil y esto os dará mucha más libertad de movimientos. Si os gusta un lugar, os quedáis, sino buscáis otro mejor.

Cascada de Tegenungan

Nos despertamos muy temprano porque queríamos evitar coincidir con otros turistas. Habíamos quedado con nuestro taxista a las 8 de la mañana. Sinceramente, no teníamos claro que viniese… No teníamos su teléfono y creo que ni nos había dicho su nombre. Así que ya estábamos pensando en ir a regatear de nuevo con algún otro, cuando apareció con su coche puntual en la puerta de nuestro hostel!

El día estaba un poco nublado e incluso cayeron algunas gotas, pero a pesar de eso, decidimos ir primero a visitar la cascada de Tegenungan. Para llegar se tarda como una hora. Nuestra sorpresa fue que para entrar a la zona había que pagar entrada. No se nos había pasado por la cabeza, la verdad. El PRECIO es de 15.000 Rupias. Creo que hicimos bien en llegar tan pronto porque no había nadie. El enclave natural donde se encuentra la cascada es muy exótico, un paraíso. En Bali brota la vegetación en cualquier rincón.

Después de pagar la entrada, continuamos nuestro camino para llegar a la cascada. Durante el primer tramo, han montado restaurantes, tiendas de souvenirs y hasta vestuarios (pagando, claro). Antes de llegar a las interminables escaleras que nos llevaban hasta la parte inferior, nos encontramos con pequeño mirador desde donde se veía toda la caída de la cascada! Una imagen perfecta! Merece la pena pararse un momento para disfrutar de las vistas con calma.

Tegenungan Waterfall desde la parte superior
Tegenungan Waterfall desde la parte superior

Ahora sí, para llegar hasta ella, empezamos a bajar muchísimos escalones…solo de pensar que luego tendríamos que subirlos…

Una vez abajo, lo primero que nos encontramos fue una pequeña piscina natural. Pero lo mejor es continuar por el camino que lleva hasta la cascada porque no merece mucho la pena. No tiene mucho encanto y el agua está bastante estancada.

El sendero transcurre al lado del río y está bastante embarrado porque caen pequeños hilitos de agua de la montaña. No es un camino hecho de manera «artificial», ni está asfaltado ni arreglado y esa es la gracia.

Vistas des de la parte inferior por donde transcurre el sendero que lleva hasta la cascada.
El sistema de recogida de agua es super ingenioso. Tienen varios mecanismos como este a lo largo de todo el caminito.

A pesar de ser un sitio que está modificado y adaptado para el turismo (hay que ser realistas) no deja de ser un lugar interesante para visitar. La cascada de Tegenungan no son las Cataratas de Iguazú, pero vale la pena la visita!! En principio, está permitido el baño y nosotros llevábamos el bañador puesto pero hacía bastante fresquito y la verdad que no nos apetecía demasiado. Igualmente, pudimos visitar el lugar prácticamente solxs, genial!!! No sabemos en julio-agosto cómo debe estar, quizás si está muy masificado, mejor ir a alguna otra cascada que quede un poco alejada de Ubud.

Primer plano de la cascada
«Trabajos de mantenimiento»

La vuelta nos la tomamos con calma. En la parte superior los vestuarios eran pagando, pero justo al lado de las escaleras en la parte inferior hay baños y vestuarios muy limpios de uso totalmente gratuito. Así que aprovechamos para cambiarnos el bañador no usado y continuar con nuestra ruta para el día de hoy! Siguiente parada: las terrazas de arroz de Tegallalang.

Terrazas de Tegallalang

Una de las imágenes icónicas de la isla de Bali son sin duda sus terrazas de arroz. Hay varios lugares distribuidos en diferentes zonas de la isla. Las que quedan más cerca de Ubud (y las más visitadas) son las de Tegallalang.

Después de visitar la cascada, nuestro taxista nos estaba esperando pacientemente en el coche. Fuimos directxs hasta las terrazas de arroz y aquí nos dimos cuenta de que nos había colado un buen gol.

Para entrar a las terrazas no es necesario pagar ninguna entrada, pero el hombre nos llevó hasta un parking y allí tienen un chiringuito montado donde a todo el mundo le hacen pagar una entrada. Cuando cruzamos la calle y empezamos a adentrarnos por las terrazas nos dimos cuenta de que NADIE pedía ninguna entrada. Dicho de otra manera, si el hombre en lugar de llevarnos hasta el parking, hubiera parado en medio de la carretera, hubiéramos bajado y entrado por cualquiera de las mil entradas, no habríamos pagado nada. Por supuesto, cuando volvimos le cayó un buen rapapolvo, pero ya habíamos pagado así que no había nada que hacer y él se inventó unas cuantas excusas.

Las terrazas se encuentran en el valle de pequeñas colinas. Se entra por la parte que queda justo delante de los arrozales y donde se encuentran todas las cafeterías. Esta zona es ideal para hacer fotos de los arrozales porque quedan juste en frente y se puede apreciar desde lejos toda la gama de colores.

Terrazas de arroz de Tegallalang

Como hemos comentado, este lado de la colina está repleto de cafeterías y de plantaciones de café. En muchas de ellas, hay pequeñas terracitas donde sentarse para probar las diferentes variedades que cultivan.

Bajamos hasta la parte de abajo de la montaña y cruzamos por un pequeño puente de madera para llegar a la otra ladera donde se encontraban las terrazas. A partir de ese momento estuvimos paseando por todos los niveles de las terrazas. Este lugar es fantástico! Y muy fotogénico…des de cualquier ángulo las fotos quedan absolutamente geniales. Hay que tener una cosa muy en cuenta para visitar los arrozales…el timo que tienen montado. Una mafia en toda regla.

Cruzando por hacia las terrazas de arroz

El timo de las «donaciones»

Hay que estar atentx a este tema y tener mucho morro porque sino te comen. En medio de los caminos que recorren los arrozales, unos cuantos vagos han montado chiringuitos e incluso han puesto «barreras» improvisadas, solo te dejan pasar a cambio de una «donación».  Bien, esto es totalmente ilegal aunque tienen barra libre para hacer lo que les de la gana, total permisividad por parte de las autoridades.

Con la primera caseta que nos topamos, la mujer nos pidió la donación y nos negamos en rotundo, nos dijo que era para «mantener los caminos» mentira. No sabemos qué caminos tienen que mantener si se mantienen solos porque es un constante ir y venir de gente, y los tramos menos transitados están hechos una pena. Pasamos sin más y la mujer se pilló un buen cabreo. Pero es que cada dos pasos tienen montado un puestecito de estos, así que o se hace oídos sordos o te amargan el día.

Los turistas con más carácter pasaban sin pagar pero a la que veían a alguien un poco indeciso se ponían chulos e incluso con actitud intimidatoria. Totalmente vergonzoso. Nosotros no pagamos en ninguna pero a base de cabrearnos con la gente. En una que habían montado una mega barrera, simplemente en lugar de seguir el camino, andamos por los arrozales y listo. De hecho, esta es otra manera de evitar tener que enfrentarte a esta gentuza. No me refiero a andar por encima del arroz, evidentemente, pero siempre hay una parte por donde se puede pasar aunque no es el camino «señalizado». De hecho mucha gente se adentra por esos caminitos para hacerse fotos (muy instagramer). Y otros, para ahorrarse el rollo este de las «donaciones».

Caminos alternativos…

Mejor llegar temprano…

Estas terrazas son muy turísticas, de lo más visitado de Bali por lo que es mejor ir a primera hora de la mañana cuando todavía no hay mucha gente. Nosotros llegamos a media mañana después de la cascada. Tampoco es que nos las encontráramos abarrotadas de turistas pero seguramente en temporada alta puede estar algo apretado… A pesar de eso, son chulísimas! Y cuando se viaja a Bali, ya se sabe que no se va a una isla desierta precisamente…esto ya lo teníamos asumido.

En la cima de la colina, han montado los mega famosos columpios donde por un dineral te dejan subir y balancearte para que puedas poner tu foto en Instagram sino, eres un loser total. Nosotros no nos subimos, no les dábamos a los vagos esos ni un céntimo.

Estuvimos recorriendo las terrazas durante un par de horas y después volvimos al punto donde habíamos quedado con nuestro taxista. Solo meternos en el coche le echamos en cara el tema de la «entrada». Es más que evidente que estos taxistas tienen un acuerdo con los de la famosa entrada. Él nos aseguró que no, que la entrada te la piden cuando entras (MENTIRA), que era raro que nadie nos la hubiera pedido (y tan raro!)

Regreso a Ubud

A medio día llegábamos a Ubud, le pedimos que nos dejara en el centro para ir a comer algo. Encontramos un restaurante en la avenida principal regentado por una familia musulmana que tenía unos precios espectaculares y unos platazos enormes! Repetimos en más de una ocasión!!

Después de comer, volvimos al hotel porque era insoportable el calorazo que estaba cayendo. Nos refugiamos en nuestra terracita y esperamos hasta la noche. Ubud de noche tiene mucha actividad. Hay infinidad de lugares, bares y restaurantes todos de ambiente tranquilo donde relajarse y disfrutar del ritmo de vida balinés.

Este había sido nuestro último día en Bali, pero solo por el momento. Volveríamos para acabar nuestro viaje por Indonesia ya que cogíamos el vuelo desde Denpassar.

Ubud-Gili Trawangan

Bali es una isla muy grande con muchísimos más rincones, templos y playas por conocer pero nosotros ya habíamos tenido suficiente con lo que habíamos visto hasta el momento. Sí que nos había gustado pero después de Sumatra o Java el nivel estaba muy alto. De todos modos, íbamos a acabar nuestro viaje en Kuta, en el sur de Bali, así que todavía íbamos a conocer un trocito más de la isla. Al día siguiente, las islas Gili nos estaban esperando!!

⇒Gili Trawangan: playas, puestas de sol y cenas en la orilla del mar


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