Día 22. La Habana: El cristo y Habana Vieja

Ayer visitamos la parte más emblemática (y con razón) de La Habana. Tanto Habana Centro como la Habana Vieja son lugares míticos y no nos defraudaron ni un poquito, todo lo contrario. Debe ser una de las ciudades más fotogénicas del mundo sin lugar a dudas. Hoy, íbamos a ver el Cristo Redentor.

Esta visita fue sugerencia de Adiel, el propietario de la casa donde nos alojábamos (y que recomendamos). Nosotros teníamos pensado pasar el día entre Habana Centro y Habana Vieja. Pero como teníamos tiempo de sobra y el día anterior no llovió, pudimos aprovechar todas las horas de luz.

Visita al Cristo de la Habana

Para llegar al Cristo fuimos paseando hasta la Habana Vieja y allí tomamos el ferry hasta Casablanca que nos costó unos pocos pesos cubanos (moneda nacional) baratísimo. También se puede ir en bus aunque da un poco más de vuelta.

Antes de coger el ferry, como teníamos unos 45 minutos, visitamos la iglesia ortodoxa que está justo delante. Por dentro, solo te dejan pasar hasta el patio, pero por fuera es muy diferente al resto de edificios que hay en Cuba. Llama mucho la atención.

Iglesia Ortodoxa
Iglesia Ortodoxa

En pocos minutos, ya estábamos en el otro lado de la orilla. Para subir hasta el cristo el camino es un poco pesado sobre todo si vas a la misma hora que nosotros, a las 11 de la mañana, mucho mejor ir por la tarde cuando ya no pica tanto el sol.

Para subir, nosotros lo hicimos andando por la carretera, en cambio para bajar, lo hicimos por unas escaleras que hay entre medio de las casas. Más interesante el segundo.

Una vez arriba, se pueden contemplar todas las vistas de la ciudad. También el Cristo que a pesar de estar apuntalado con andamios, se puede ver perfectamente presidiendo toda La Habana.

Cerca también hay la antigua fortificación militar que, en principio, está habilitada para el turismo como museo pero cuando fuimos nosotros (no sabemos por qué) estaba cerrada.

Allí arriba aprovechamos para sentarnos y descansar un rato, mientras tanto conocimos a unos chicos bilbaínos y hablando con ellos se nos hizo ya la tarde.

Comida en el Centro Gallego

Ya de vuelta, eran más de las 4 y todavía no habíamos comido nada. Fuimos a comer al Centro Gallego (recomendado por la pareja que habíamos conocido). Hasta el momento no habíamos ido a ningún restaurante como tal, pero este era nuestro último día en la isla y todavía nos quedaban bastantes CUCs, así que nos dimos un homenaje! La comida era buenísima…después de tantos días de pizza, se nos saltaban las lágrimas! Y de postre, piña colada!

Cuando acabamos que ya era tarde, paseamos un poco más por Habana Vieja y volvimos a Habana centro. Ducha y noche en el Malecón. Nuestra última noche.

Imposible cansarse de los anocheceres en el Malecón
Imposible cansarse de los anocheceres en el Malecón

Mañana eran nuestras últimas horas en Cuba, nos despedíamos de un gran viaje aprovechando al máximo el tiempo que nos quedaba. No te lo pierdas! Nuestro último día en Cuba.

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