Cómo cruzar la frontera entre Hong Kong y China a través de Futian Port



Hoy nos adentrábamos en la China continental a través del puerto de FutianUn viaje que nos llevaría a recorrer el país de sur a norte. Empezábamos un poco nervisxs. Habíamos leído y oído maravillas sobre la inmensidad de sus paisajes, de la hospitalidad china, de su gastronomía y del encanto infinito de la china rural. Ya no podíamos esperar más para descubrirlo por nosotros mismxs.

Hoy iba a ser un día muy intenso.  Futian, Shenzhen, Guillin y después de coger 3 trenes y un bus llegábamos a Yangshuo, una maravilla de pueblo escondido en medio de las montañas.

¿Nos quieres acompañar en el que se ha convertido en uno de los viajes más impresionantes que hemos hecho?

Anteriormente…

El día anterior lo habíamos dedicado a tramitar el visado chino en Hong Kong. Un tema crucial para viajar a China. Tenéis todos los detalles en el siguiente link, atenxs!

⇒Día 2. Cómo conseguir el Visado chino en Hong Kong

Hong Kong- Futian- Shenzhen

Nos despertábamos muy ilusionadxs pero con algo de nervios porqué hoy teníamos que cruzar la frontera en el paso fronterizo de Futian.

Hay varios pasos fronterizos que conectan Hong Kong con China pero sin duda el paso de Futian (el que llega a la estación de Shenzhen) es el que está mejor comunicado.

Desde el puerto de Futian hay un pequeño metro que te lleva hasta la estación de alta velocidad de Shenzhen. Os contamos de manera detallada cómo llegar a Futian y a Shenzhen y  cómo funcionan los controles en la frontera. Nosotros tuvimos un pequeño incidente que creemos que puede ayudar a otros viajerxs. ATENTXS!

Cómo llegar al puerto fronterizo de Futian

Empezaba el trayecto hasta Futian! Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la parada de metro más cercana. Esta fue la primera vez que conocimos los controles de seguridad del metro chino. En todas las paradas de metro en China hay controles de seguridad parecidos a los de un aeropuerto. Esto en hora punta se traduce en colas.

Para llegar a Futian, hay que coger el metro que va dirección Lok Ma Chao y bajarse en la última parada. Unos 50 minutos.

Una vez allí, simplemente hay que seguir las indicaciones que dicen «Futian inmigration control point».

Control de inmigración

Una vez en el paso de Futian, nos pusimos en la cola de extranjeros. Solo éramos 4 personas. Antes de que nos toque, la agente de policía que hace el control nos ve cara de novatos y nos explica que primero tenemos que registrarnos en unas máquinas que quedaban a la derecha del mostrador.  Esto solo hay que hacerlo si es la primera vez que se entra en China.  Evidentemente, está todo en inglés. Piden el nombre completo, el pasaporte y el número del visado. También escanean las palmas de las dos manos y te hacen una foto.

Cuando acabamos este registro, nos volvemos a poner en la cola. Como hemos dicho no había nadie. Cuando llegamos, nos atiende la misma agente de policía que ya nos estaba esperando. Muy simpática nos pide los pasaportes y el visado. Le damos el original y las copias. Nos recuerda las condiciones del visado y nos insiste mucho en que el día que se nos acaba la visa tenemos que abandonar el país. Por último, nos escanean las huellas dactilares.

Nuestra pequeña anécdota en el control fronterizo de Futian

Hasta aquí todo va bien. El visado colectivo tiene un titular principal y las otras personas van «a cargo de esta persona». En este caso, el titular del visado era yo (Ester).

Abre mi pasaporte para revisarlo y empieza el culebrón. Me dice que hay muchos sellos en el pasaporte, pero como la mujer era tan maja le explico que hemos estado viajando y tal. Llama a otro policía y se lo enseña. Los dos allí venga a mirar el pasaporte. No sabemos de qué hablan. Le vuelven a pedir el pasaporte a Jordi. Nos preguntan varias veces qué día abandonamos el país (no tenemos los billetes de salida…porqué todavía no los habíamos comprado) pero nosotros como si nada le decimos la fecha (el día que se acaba el visado). Llaman a otro policía y me dicen a mi (Ester) que lo acompañe. La mujer se queda con todas las copias y originales del visado y con Jordi.

Me llevan a una habitación. El policía que venia conmigo no habla nada de inglés y es imposible comunicarnos. Me tienen allí metida sin pasaporte, ni visa, ni Jordi hasta que encuentra a otro policía que sí habla inglés. Llega y me dice que tienen que revisar los sellos del pasaporte. Cosa que encuentro una tontería enorme porque hay países que ya no ponen sellos como por ejemplo Australia o CHINA, es decir ellos mismos…! Pero nada yo allí. De golpe, veo que Jordi pasa por detrás. Intento salir para decirle que estoy allí y no me dejan. Pero por suerte, me ve y se queda en la puerta.

El tema es que en el control de inmigración se han quedado con la visa y no tenemos nada. Qué desastre de verdad. Con lo avanzados que están estos chinos para otras cosas. No se cuanto rato se tiran revisando los sellos o no se exactamente qué hacen.

Que todavía no ha acabado «la anécdota»…

Ahora superado el tema de los sellos, llega el problema de la foto. El hombre dice que no me parezco a la foto del pasaporte… venga ya!! Mirándome tres horas y comparándola con la foto del pasaporte. A mi me entró la risa nerviosa porque era surrealista! A todo esto, teníamos a que llegar a la estación de Shenzhen porque teníamos que coger el tren y ya teníamos los billetes pagados y reservados. Todo era como un gag humorístico, faltaba la cámara oculta.

El chico este llama a otro para que compare la foto del pasaporte con MI CARA. El policía que llega se ríe y en inglés me dice que claro que soy yo. Que agobio.  El otro me devuelve el pasaporte y me pregunta por la visa. Ni idea. Fantástico. Le grito a Jordi que me de la visa y me dice que no la tiene. Todo iba a mejor. De golpe nos iluminamos y Jordi le dice que la tiene la agente de policía del control de inmigración. El policía que estaba en la puerta sale pitando a buscarla, se la da a Jordi, Jordi a mi por encima de la mampara y yo a los otros dos policías. Ni la miran, me piden perdón todos sonriendo (encima son majos!!!), me la devuelven y Jordi y yo salimos corriendo. Por fin en China!!!!

Metro hasta Shenzhen

En el mismo paso fronterizo de Futian, se coge el metro que lleva hasta la estación de Shenzen. Es la línea roja nº4 hasta Shenzhen North railway station. Esta es la estación principal de Shenzhen desde donde salen los trenes de alta velocidad y de largas distancias. Vaya que os tenéis que dirigir aquí, no hace falta darle más vueltas. Son un total de 10 paradas, cuesta 4rmb (yuans) muy barato y tardamos unos 15 minutos.

Cómo cambiar dinero para el metro

Solo salir de los controles de inmigración habían unas ventanillas donde cambiar dinero. Cambiamos lo justo para el metro. Justo al lado, las máquinas para comprar los billetes. En estas máquinas se puede escoger entre mandarín e inglés. Son muy fáciles de utilizar.

Shenzhen North railway station

Llegamos a Shenzhen. Enorme y ultra moderna estación de tren. Nos recordaba más a un aeropuerto que a otra cosa. El metro te deja en la planta baja. Hay que subir por las escaleras mecánicas hasta la planta 0. Lo primero que hay que hacer es enseñar los billetes y pasar los controles de seguridad.

Era la primera vez que cogíamos un tren y a pesar de que en el billete todo estaba escrito en chino, la agencia donde habíamos comprado los billetes de tren nos había enviado una guía práctica donde estaba todo absolutamente explicado. Pero ademas, pasando el control de seguridad un chico de estados unidos nos empezó a dar conversación. Nos explicó cada símbolo del billete (puerta de embarque, hora, asiento, destino, etc) y nos dijo como orientarnos en la estación. El hombre era muy amable pero si nadie os lo explica, sobreviréis igual porque no es nada complicado.

La estación de Shenzhen está distribuida en una sola planta enorme. Solo teníamos que mirar cuál era nuestra puerta de embarque y dirigirnos a ella. La encontramos en dos minutos.

Cambiar dinero en Shenzhen

Ya os decimos que no es la mejor idea, pero no teníamos nada de efectivo.

A pesar de todo el tiempo que nos habían tenido en el control de inmigración todavía quedaba un ratito. Jordi aprovechó para ir a buscar alguna casa de cambio dentro de la estación de Shenzhen. Misión imposible. Después de preguntar a mil personas, encontró a unas mujeres muy majas que no hablaban nada de inglés pero que estaban decididas a ayudarle. Estas fueron en busca de algún joven que hablara ingles. Y, PREMIO! Un chico chino que vivía en Holanda y que estaba en el país visitando a la familia se volcó en ayudarle.

Y aquí es cuando empezamos a alucinar con la amabilidad y hospitalidad de la población local. El chico en cuestión que tampoco tenía ni idea de donde había una casa de cambio, preguntó a varias personas y encontraron una fuera de la estación. Acompañó a Jordi hasta la casa de cambio, le hizo de traductor y le acompañó de nuevo hasta la estación. A todo esto, había pasado como una hora. Para que os hagáis una idea… Entre la historia en el control de inmigración y este rato, en esa mañana habíamos pasado más tiempo separados que en los 6 meses que llevábamos viajando.

Nuestro primer tren en China

Cuando ya llegó la hora y vimos que había gente que se empezaba a poner a la cola, fuimos nosotros también. Para asegurarnos que era nuestro tren, le enseñamos el billete a la gente de la cola y todo el mundo muy sonriente nos decía que sí, que íbamos bien.

A punto de subir en nuestro primer tren de alta velocidad

Una cosa que hay que tener en cuenta es que hay dos colas. Una rosa/roja que es para los billetes manuales (nuestro caso) y otra azul, para validarlos se meten en una máquina y se abren las barreras. Nosotros teníamos los rojos no sabemos el motivo, pero no tiene más relevancia. Para saber donde hay que colocarse simplemente hay que mirar las lineas del suelo que están pintadas o en rojo o en azul.

En el billete pone la puerta de embarque, el número del vagón y los asientos asignados. Nosotros teníamos una chuleta de qué era cada cosa y ya está. Es que es muy fácil de verdad.

Encontramos nuestros asientos rápidamente. Cómodos, limpios, reclinables, con enchufes. Todo fantástico. No nos teníamos que bajar hasta Guilin, pero como estábamos tan emocionadxs no dormimos nada. Tardamos 3 horas.

Ya acomodadxs en nuestros asientos

Guilin-Yangshuo

Llegamos a la estación norte de Guilin a las 16h. Aquí le debemos la vida a un jovencito que nos ayudó porque sino todavía estamos por allí dando vueltas…

El tema es que teníamos que coger un bus hasta Yangshuo. Nosotros teníamos entendido que salían desde allí mismo…pero no. Un chico se acercó a pedirnos una foto, nosotros no estábamos para fotos precisamente. Pero aprovechamos para preguntarle. Con la ayuda del traductor le explicamos lo que nos pasaba. Él buscó por Internet dónde podíamos ir a buscar el bus a Yangshuo.

Nos acompañó a la Guilin Bus North Station que está a unos 10 minutos andando. Pero cuando preguntó, le dijeron que los buses a Yangshuo salían desde la central y no desde la estación del norte donde nos encontrábamos. Total que el chico se subió con nosotros a un autobús urbano (el nº99 conecta las dos estaciones) y ni nos dejó que le pagáramos el billete. Tardamos unos 30 minutos en llegar. Se bajó y nos acompañó hasta la ventanilla!!! Pidió los billetes por nosotros y allí nos despedimos de él. No nos lo podíamos creer!! Este fue nuestro recibimiento en China! Estábamos completamente asombrados por cómo se comportó  pero el caso es que durante nuestro viaje esto no sería una excepción.

Our Hero!

El bus hasta Yangshuo duró una hora y media.

Primeras horas en Yangshuo

Yangshuo es muy peque pero tiene varias paradas de bus. En nuestro caso, nos teníamos que bajar en la última pero dependiendo de donde tenéis el alojamiento igual hay que bajarse antes.

Nosotros para saber donde nos encontrábamos en cada momento, íbamos mirando el GPS en el móvil. Llegamos al hostel ya de noche después de un largo día. Nos recibieron con los brazo abiertos. La chica que se encontraba en recepción no hablaba inglés pero con el traductor nos entendimos perfectamente.

Gastronomía china

Después de instalarnos, fuimos directos a cenar. Estábamos muertxs de hambre. Cerca del hostel encontramos un pequeño restaurante que tenía fotos de la comida. Ese era nuestro lugar!!! Además la familia que lo regentaba era extremadamente amable y paciente! Sacaron el traductor y a parte de partirnos de la risa unxs y otrxs porque la situación era muy cómica, la comida estaba deliciosa!!!!!!!!!!!!!!

Estos fueron algunos de los platos que pedimos.

Siguiente parada…

Al día siguiente recorrimos los alrededores de Yangshuo en bici. Quedamos totalmente fascinadxs por el paisaje y por una naturaleza impecable. Mejor que lo comprobéis por vosotros mismos….

⇒Día 4. Yangshuo. Descubriendo la naturaleza de Yangshuo en bicicleta.


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